Día 28: Seguiremos en la lucha por la Amazonia

Petición permanente por el Sínodo Amazónico al inicio de cada día:

“Que el Dios de la vida y la belleza, el Espíritu Santo que nos impulsa hacia más fraternidad, unidad y dignidad, y el Cristo encarnado de la Buena Nueva, y de la inculturación y la interculturalidad nos den la serenidad, el discernimiento y la valentía para encontrar los nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral en este Sínodo Amazónico. Todo ello para el bien y la vida de sus pueblos y comunidades, y para caminar más juntos por el Reino”. Meditar por unos momentos esta petición inicial, buscar la calma interior para entrar en este momento de navegar por las aguas de la Amazonía y de la vida de la Iglesia al servicio de sus pueblos y comunidades, y para escuchar el llamado de Dios a través de su palabra viva.

Lectura del día -Fragmento- (cada uno y cada uno es invitado a profundizar en la lectura completa según su propia necesidad y criterio):

“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: Nadie enciende una lámpara y la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que alumbre a todos los que entren en la casa.  Pues nada hay escondido que no haya de ser descubierto, ni hay nada hecho en secreto que no haya de conocerse y salir a la luz.”  Lucas 8, 16-18 (fragmento)

Reflexión desde la perspectiva del Sínodo Amazónico:

La vida de la Amazonía es una luz encendida para el mundo y debe ser vista y compartida. No podemos tapar la gracia del misterio de Dios en la maravilla de este territorio y su gran diversidad y equilibrio, mucho menos bajo el interés de poder dominarla y explotarla al mantenerla fuera de la mirada de otros-as. Este Sínodo, aun siendo uno de carácter territorial sobre un bioma específico, es una luz encendida que ha de servir para iluminar la misión universal de la Iglesia, y será también un llamado de atención urgente a todas las regiones del mundo para reconocer la fragilidad de nuestro mundo y la importancia de los ecosistemas, y los pueblos que los protegen, para el futuro. El proyecto de Dios requiere de manos de mujeres y hombres cuidadores de estos biomas y no de aquellos destructores que quieren mantener sus intereses para explotarlos en secreto mientras aparentan ser personas de bien. Lo que está en lo profundo del corazón de las personas, sus intereses genuinos, al final del día saldrá a la luz.

Contemplación

Contemplemos la imagen de este día y dediquemos un momento a reconocer nuestra propia vida y experiencia en la Iglesia y al servicio de la Amazonía para pedir luz en esta palabra de Dios en preparación del Sínodo. Escribir mis peticiones particulares y permanecer en ellas durante este día. Hacemos una invitación a llevar un registro de todo lo que el Espíritu suscite en nosotros como preparación interior para el Sínodo AMAZÓNICO.

Cita para meditación de cierre:

INSTRUMENTUM LABORIS No. 11

“Nuestro servicio pastoral”, como lo afirmaron los Obispos en Aparecida, es un servicio “a la vida plena de los pueblos indígenas [que] exige anunciar a Jesucristo y la Buena Nueva del Reino de Dios, denunciar las situaciones de pecado, las estructuras de muerte, la violencia y las injusticias internas y externas, fomentar el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico” (DAp. 95). A la luz de Jesucristo el Viviente (cf. Ap 1,18), plenitud de la revelación (cf. DV 2), discernimos tal anuncio y denuncia.

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