El Vaticano dedica un año especial a la encíclica Laudato Si’

Con la «oración común por la tierra y la humanidad», que se pronunció el domingo 24 de mayo, con ocasión de conmemorar el quinto aniversario de la publicación de la Encíclica del papa Francisco sobre el Cuidado de la Casa Común, comenzó el Año Especial dedicado a la Encíclica Laudato si ‘. La iniciativa es promovida por el Departamento para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, y estará marcada por varias reuniones para profundizar el tema de la ecología integral.

El Año Especial, que tiene el objetivo de proponer un compromiso público común con la «sostenibilidad total» que se logrará en 7 años, finalizará en 2021. Participan familias, diócesis, órdenes religiosas, universidades, escuelas, unidades de salud y el mundo empresarial, con especial atención a las empresas agrícolas.

La Encíclica fue firmada por el papa Francisco el 24 de mayo de 2015, Solemnidad de Pentecostés, y publicado el 18 de junio del mismo año, y está dividida en seis capítulos, la Encíclica, que lleva el título de la invocación de San Francisco de Asís en el «Cantar de los Criaturas», reúne, desde la perspectiva de la colegialidad, varias reflexiones de las Conferencias Episcopales del mundo y concluye con dos oraciones, una inter- religiosos y cristianos, para la protección de la creación.

Título extraído de la canción de las criaturas de San Francisco

«Laudato si ‘, mi’ Signore, per sora nostra matre Terra»: Francisco de Roma sigue a Francisco de Asís para explicarle la importancia de una ecología integral que se convierta en un nuevo paradigma de justicia, en el cual la preocupación con La naturaleza, la equidad con los pobres, el compromiso con la sociedad, son inseparables. En los seis capítulos de la encíclica, el Papa muestra que nuestra tierra, maltratada y saqueada, requiere una «conversión ecológica», un «cambio de rumbo», para que el hombre pueda asumir la responsabilidad de «cuidar el hogar común». Un compromiso que también incluye la erradicación de la pobreza, el cuidado de los pobres y la igualdad de acceso para todos, a los recursos del planeta.

Diagnóstico detallado de los males del planeta.

Por lo tanto, la Encíclica hace un diagnóstico detallado de los males del planeta: contaminación; cambios climáticos; desaparición de la biodiversidad; deuda ecológica entre el norte y el sur del mundo, vinculada a los desequilibrios comerciales; antropocentrismo; predominio de la tecnocracia y las finanzas, lo que lleva a los bancos de ahorro a expensas de la población; propiedad privada no subordinada al destino universal de los bienes. Parece existir una «cultura de eliminación» predominante, de uso y desecho que conduce a la explotación de niños, el abandono de los ancianos, la reducción de otros a la esclavitud y la práctica del sangriento comercio de diamantes. Es la misma lógica de muchas mafias, escribe Francisco, la lógica de descartar a los niños no nacidos que no se corresponden con los proyectos de sus padres.

Defender la naturaleza incompatible con la justificación del aborto.

En vista de todo esto, explica la Encíclica, se necesita una «revolución cultural valiente» que mantenga el valor y la protección de toda la vida humana en primer plano, porque la defensa de la naturaleza «es incompatible con la justificación del aborto» y «el abuso de cualquier criatura es contrario a la dignidad humana «. El Papa también reitera la necesidad de proteger el trabajo, parte del significado de la vida en esta tierra, y pide un diálogo entre política y economía, en nombre del bien común. A nivel internacional, el Pontífice no escatima en juicios severos sobre las cumbres mundiales relacionadas con el medio ambiente que han decepcionado las expectativas debido a la falta de decisión política. Sin embargo, a nivel nacional, Francisco insta a la política a alejarse de la lógica de la ganancia inmediata y la corrupción, en nombre de procesos de toma de decisiones honestos y transparentes. En esencia, lo que se necesita es una nueva economía, más atenta a la ética.

Formación para una ecología integral

Ciertamente, subraya la Encíclica, es necesario invertir en capacitación para una ecología integral, para comprender que el medio ambiente es un regalo de Dios, una herencia común que se debe gestionar, no destruir. Incluso los pequeños gestos cotidianos son suficientes: haga una recolección selectiva, no desperdicie agua y alimentos, apague las luces innecesarias, cúbrase un poco más en lugar de encender el calentador. De esa manera, sentiremos que «tenemos una responsabilidad con los demás y con el mundo y que vale la pena ser bueno y honesto». Finalmente, la Encíclica nos invita a mirar los sacramentos, en particular la Eucaristía, que «une el cielo y la tierra y nos guía a ser guardianes de toda la Creación». Y luego «Laudato si’ «, concluye el Papa Francisco, porque» más allá del sol, al final, nos encontraremos cara a cara con la belleza de Dios «.

«Oración común por la tierra y la humanidad»

Dios amoroso,

Creador del cielo, de la tierra y de todo lo que hay en ella.

Abre nuestras mentes y toca nuestros corazones, para que podamos ser parte de la creación, tu don.

Sé presente para los necesitados en estos tiempos difíciles, especialmente para los más pobres y más vulnerables.

Ayúdanos a mostrar solidaridad creativa para enfrentar las consecuencias de esta pandemia mundial.

Haznos valientes para abrazar los cambios dirigidos a la búsqueda del bien común.

Ahora más que nunca, que podemos sentir que todos estamos interconectados e interdependientes.

Has de tal modo que logremos escuchar y responder al grito de la tierra y al grito de los pobres.

Que puedan ser los sufrimientos actuales los dolores de parto de un mundo más fraternal y sostenible.

Bajo la mirada amorosa de María Auxiliadora, te pedimos por Cristo Nuestro Señor.

Amén.

Fuente: Vatican News

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