Lunes 15 de Junio de 2020. A. 11ª Semana T.0.
Micaela, fundadora (1865)
1Re 21,1-16: Nabot ha muerto injustamente.mSalmo 5: Atiende a mis gemidos, Señor. Mt 5,38-42: Da a quién te pide.
Mt 5,38-42 Jesús toma una clara posición y una nueva actitud frente a la ley del talión ojo por ojo y diente por diente (Cf.Ex 21,24; Lv 24,20; Dt 19,21). En nuestra sociedad se vive de venganzas, comportamientos, códigos legales y mcs que por presión mediática, justifican el despojo de propiedades, como lo hizo Jezabel, acusando falsamente a Nabot, para apoderarse de su viña( 1 Re 21,1-16). Estas actitudes injustas en lo político, judicial, económico, educación, ponen en riesgo la salud moral del país, opuestas al evangelio de Jesús.
“Yo les digo no pongan resistencia a los que les hace el mal. Si uno les da una bofetada, ofrécele también la otra” (v. 39). El mundo responde con más violencia, como el despojo de los territorios de los palestinos. Jesús nos enseña que la actitud del discípulo es responder con una actitud nueva que desconcierte al agresor e ir construyendo una cultura de paz y de respeto hacia el otro y a los demás.
“Quien quiere quitarte la túnica, entrégale también el manto”(v.40). La túnica era la vestimenta interior y el manto exterior. Déjale porque así desenmascaras la ambición del que no conoce a Dios. Es desenmascarar los proyectos humanos que no toman en cuenta el bien común de las personas, sino buscan como despojar a los pobres de lo poco que tienen.
“Si uno te obliga a caminar una milla, haz con él dos millas”(v.41). Los romanos, siguiendo la práctica persa, requisaban personas y animales para los servicios públicos. El dominador romano obligaba a los judíos a llevar una carga por espacio de un kilómetro. La propuesta de Jesús es dejar atónitos a los de este mundo. Es hacer lo contrario: la violencia no conduce a nada. En cambio una paz construida en base al amor, al respeto, a la justicia y la verdad, desarma a los agresores.
Jesús nos invita a sus seguidores a amar con la ternura de Dios, a no dar la espalda a tu hermano. Frente a un mundo violento hay que ir cultivando una cultura de paz, de reconciliación y de compasión. Es posible ser constructores de paz, en un mundo inseguro, lleno de rencillas, porque el amor de Cristo nos urge a todos a no permanecer indiferentes. Es con esa libertad de los hijos de Dios, que sabremos edificar un mundo nuevo.
¿Cómo actuamos como cristianos, nos dejamos llevar por la ira, el rencor, el odio o somos sembradores de amor, de paz y de perdón?
Fr. Héctor Herrera OP.

