Foro interreligioso. Salud y emergencia climática: dos crisis relacionadas

En una declaración conjunta, el Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) y el Foro Interreligioso de Ginebra (GIF) hablan sobre la salud y la emergencia climática mundial, dos crisis sumamente relacionadas que afectan a los más necesitados. Llaman a los Estados a proteger los derechos humanos y a cambiar las políticas económicas.

La emergencia del Covid-19 y el cambio climático son dos caras de la misma crisis en cuya raíz hay “un sistema económico injusto y ecológicamente insostenible” con profundas consecuencias para la población de todo el mundo y para los derechos humanos. Este ha sido el punto de partida de la declaración del Foro Interreligioso en Ginebra sobre el Cambio Climático, los Derechos Humanos y el Medio Ambiente (GIF). En dicho Foro participan, entre otros, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), los Dominicos por la Justicia y la Paz y la Federación Luterana Mundial.

La declaración ha sido presentada en torno al 44º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que se encuentra en sesión del 30 de junio al 17 de julio en Ginebra. Del mismo modo, el GIF organizó una serie de seminarios por Internet centrados en el tema “Derechos humanos, ética y cambio climático”.

Crisis sanitaria y crisis climática

El texto del GIF subraya el estrecho vínculo entre la crisis sanitaria y la crisis climática que vive el mundo, también por su impacto en los derechos humanos fundamentales de los más vulnerables, empezando por el de la salud, establecido ya por la ONU como tercer objetivo del desarrollo sostenible (SDG3).

En efecto, varios estudios han destacado cómo la sequía causada por el cambio climático y la mala calidad del aire agravan los síntomas del Covid-19 y confirman que el mayor precio en términos de vidas humanas lo pagan los grupos más desfavorecidos: los pobres, las mujeres, las minorías, los pueblos indígenas, los migrantes y los refugiados.

Los más pobres, los más afectados

“Las dos emergencias -continúa la declaración- también están vinculadas por sus consecuencias económicas”: el bloqueo ha dado lugar a un aumento drástico del desempleo, y por tanto de la pobreza y el hambre, en todo el mundo, pero el cambio climático también está erosionando los medios de vida, en particular de los agricultores, los pescadores y los pueblos indígenas, y socavando los derechos a la alimentación y el agua, junto con otros derechos económicos, sociales y culturales. “Una vez más, por lo tanto, son los que tienen medios socioeconómicos pobres y viven en los márgenes los que son más afectados”, señala el documento.

“Por encima de todo -continúa el Foro Interreligioso, haciéndose eco de las palabras del Papa Francisco en Laudato si‘- estas crisis han revelado claramente nuestra interconexión como única humanidad y el hecho de que formamos parte de una comunidad de vida más amplia, así como la indivisibilidad e interdependencia de todos los derechos humanos y la necesidad de invertir de forma decisiva en sistemas de asistencia para proteger estos derechos”.

Reformar las políticas y los sistemas económicos

De ahí el llamamiento a “reformar radicalmente las políticas y los sistemas económicos a fin de promover los derechos humanos y apoyar la salud y el bienestar de las personas y el planeta”. Además, el Foro subraya que esto debe implicar “intervenciones coordinadas, coherentes y transformadoras de los Estados en colaboración con todos los sectores de la sociedad”.

Finalmente, la declaración hace cuatro recomendaciones: reconocer el derecho humano a un medio ambiente seguro, limpio y saludable para todos, en particular protegiendo la biodiversidad y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los países; garantizar el respeto de los derechos humanos al aplicar las medidas contra el Covid-19; asegurar el disfrute pleno y equitativo de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos y la transición a una economía y una sociedad sostenibles con cero emisiones de carbono en la era posterior al Covid-19; y, por último, cancelar la deuda de los países más pobres y reformar el sistema tributario en todo el mundo.

Fuente: Vaticannews.va

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