Lunes 13 de Julio de 2020. A. 15ª T.0.

Teresa de los Andes (1920)

Is 1,11-17: Aparten de mí su mala acción. Salmo 49: Al que sigue buen camino, le haré ver la salvación de Dios. Mt 10,34–11,1: No vine a traer paz.

Mt 10,34-11,1, Jesús, nos llama a vivir en paz. “No crean que he venido a traer la paz, sino la discordia” (v. 34). Su mensaje, cuestiona nuestra vida personal y social. Sufrirán persecuciones, aún en la misma familia por la codicia y ambición de la herencia. A nivel del poder por la soberbia y sospechas que dificultan la labor para hacer frente a la pandemia global, sino se tienen políticas claras de Estado para responder a las demandas de los más pobres, en lugar de mantener la armonía y responsabilidad de buscar soluciones adecuadas.

Jesús, cambia nuestra vida personal y comunitaria, comenzando por las cosas sencillas, recibiendo a los más pequeños, acogiendo a Jesús mismo: “El que los recibe, me recibe a mí, y recibe al que me envió” (v. 40). “Al quien de un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser discípulo mío, no quedará sin recompensa” (v.42) ¿Quiénes son los pequeños de Jesús? Los 8 millones de personas carecen de agua, jabón, bono, alimento, trabajo en esta pandemia de coronavirus. Y que exige de los gobernantes futuros soluciones justas.

El mundo está lacerado por la pandemia, las guerras, el anexarse territorios sin respetar el derecho de los pueblos, el abuso de poder, el egoísmo y la envidia.

Frente a esta división, Jesús nos pide la paz, cuya base sea justicia, verdad y solidaridad para amarnos, madurar y crecer como comunidades cristianas y crear un país en paz con libertad y participación. «En esto reconocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros» (Jn 13,35).

Fr. Héctor Herrera op.

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