Evangelio del día Viernes 25 de septiembre de 2020. Semana 25 T.O.
Cleofás (s. I)
Ecl 3, 1-11 Todo tiene su momento
Salmo 143
Lc 9, 18-22: Ustedes ¿quién dicen que soy yo?
Jesús estaba orando y los discípulos se le acercan. Ellos aún no comprendían si él era el Mesías. Además, había en el pueblo y entre los mismos discípulos diversas concepciones del mesianismo de orden político y militar. Así como nosotros hoy queremos líderes que resuelvan los problemas, o que nos den un puesto de trabajo, pero de acuerdo a nuestros intereses. O nos hacemos una imagen de Jesús a nuestra medida. Pero la pregunta es más profunda ¿Quién soy yo para ustedes? Pedro responde: “Tú eres el Mesías de Dios”
¿Quién soy yo para ustedes? Nos sigue preguntado Jesús. Ser discípulo de Jesús hoy es conocerlo en su Palabra que nos da vida. Él nos ilumina para que seamos mejores personas cada día. Necesitamos alimentarnos de la Palabra de Jesús para tener una espiritualidad nueva, que nos haga redescubrir la cercanía de Dios, en el amor preferencial a quienes más lo necesitan. Basta acoger a una persona con amor, acompañarlo en medio de sus dificultades, ayudarle a crecer y a madurar como persona. Hacernos samaritanos el uno del otro, para comprender la dimensión profunda del amor de Jesús por nosotros y por nuestros hermanos. En esto conocerán que son mis discípulos, si ustedes se aman los unos a los otros. Si Uds., se preocupan por la paz y son solidarios con los migrantes, con los que sufren la guerra.
¡Sin Jesús la vida del mundo pierde el sentido, es el tiempo de morir y tiempo de guerra! Sin Él somos infelices “una sombra que pasa”, porque no nos incorporamos a su proyecto, pasan por nuestro lado los pobres y los necesitados y seguimos desapercibidos, pasa el Reino al lado, en el pobre y en el humilde y no lo vemos porque estamos concentrados en nuestros “chats” y “tweets interesantísimos” comunicados con el mundo entero pero incomunicados con el hermano de al lado. Que tengamos siempre los ojos bien abiertos para conocer el paso de Jesús: entre los pobres, en el hermano de al lado, en el dolor del que sufre, en la armonía y alegría de los que intentan caminar juntos acompañando las luchas sin futuro.

