Evangelio del día Sábado 17 de octubre de 2020. Semana 28 T.O.

Ignacio de Antioquía, mártir (107)

Salmo 8: Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos

Lc 12,8-12: El Espíritu Santo les enseñará.

El cristiano, discípulo de Jesús, lo reconoce abiertamente. Son muchos los cristianos, que hoy en medio oriente, pese a que su vida está en peligro y son asesinados, no ocultan su identidad cristiana. Muchos se quedan en el lugar difícil para acompañar a su pueblo, como las hermanas dominicas de Santa Catalina, en Irak. Es el Espíritu de Dios que nos da la fortaleza para confesar el nombre de Jesús.

Desde la persecución de los primeros cristianos, no se doblegaron ante el poder perseguidor de la fe. San Ignacio de Antioquía, segundo sucesor de San Pedro, en la Iglesia de Antioquía, condenado a morir devorado por las fieras decía: “Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo. De nada me servirían los placeres terrenales de este mundo. Prefiero morir en Cristo Jesús que reinar en los confines de la tierra. Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó”.

Hoy los cristianos como Asia Bibí en Pakistán, son llevados a los tribunales por causa de su fe. Sin embargo el Espíritu Santo nos enseña a saber obrar siempre el bien, buscando con la libertad de espíritu el verdadero camino de la justicia, la verdad, la paz y la reconciliación entre los pueblo.

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