Viernes 26 de febrero de 2021.1ra Semana. Ciclo B, Tiempo de Cuaresma.

San Porfirio de Gaza

Ezequiel 18,21-28: ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Salmo 129: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Mt 5, 20-26: Ve a reconciliarte con tu hermano

Las obras tienen consecuencias. Lo escrito por el profeta Ezequiel fue revolucionario porque la conciencia personal estaba difuminada en una personalidad colectiva, en la que el individuo no tenía voz ni voluntad propia, sino la de su líder, gobernante, rey o sacerdote. Las desgracias se achacaban a las culpas de los antepasados, lo mismo que las bonanzas. Y es que es fácil cobijar la responsabilidad personal con las decisiones de los demás. Lo sustancial será buscar el bien y la justicia, no solo como un asunto social, sino de libertad personal intransferible.

Jesús quiere que sus discípulos asuman la iniciativa para la reconciliación cuando surge un conflicto. Reconciliar es un proceso que rebasa la justicia legal en aras del bien común. Es fruto de la misericordia que se requiere y de la misericordia que se otorga. Reconciliarse es una manera de establecer la justicia y hacer prevalecer el bien. ¿Perdonamos como Dios nos perdona?

F/ Editorial Claretiana

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