Jueves 27 de mayo de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 8
Eclesiástico 42,15-26: La gloria del Señor se refleja en todas sus obras
Salmo 32: La palabra del Señor hizo el cielo.
Mc 10, 46-52: Maestro, haz que vea
Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista y le seguía por el camino.
En el relato de la curación del ciego Bartimeo podemos encontrar una hermosa representación del itinerario espiritual de los discípulos y misioneros de Jesús. Nuestras cegueras nos pueden apartar del camino, hace falta tener la valentía y el coraje como Bartimeo que al oír pasar a Jesús se pone a gritar: ¡Ten piedad de mí! y aunque otros lo quieren callar, él insiste con más fuerza: ¡Hijo de David, ten piedad de mí! Jesús escucha el grito de fe de Bartimeo, lo manda a llamar y le devuelve la vista. El relato termina diciendo: lo seguía por el camino. El que estaba en el margen del camino, Jesús lo incorpora a su seguimiento. Solo Jesús es capaz de devolvernos la vista, es decir, tener la capacidad de ver la vida con los ojos misericordiosos de Dios, el Padre cercano a los que están al borde del camino. ¿Cuáles son mis cegueras? ¿Le pido con fuerza e insistencia a Jesús que me devuelva la vista? Con Bartimeo digamos: ¡ten piedad de mí!
F/Editorial Claretiana

