Desaparición de piloto FAP en Pisco abre investigación fiscal y expone protocolos militares

La desaparición de la alférez Ashley Vargas Mendoza, piloto de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), ha puesto en marcha una investigación preliminar por parte de la Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Pisco, que busca determinar responsabilidades por el siniestro ocurrido durante una misión de instrucción en navegación táctica.

El Ministerio Público anunció que se han solicitado a la FAP los informes técnicos de la aeronave, los registros de capacitación de los pilotos y detalles sobre las circunstancias del vuelo. La fiscal Gladys Torres Lobato lidera el caso en coordinación con un equipo especializado en accidentes aéreos.

La aeronave KT-1P, matrícula FAP 446, perdió contacto el 20 de mayo. Al día siguiente, se hallaron restos del avión en una playa entre las islas Zárate y Zaratillo, en la península de Paracas, sin rastro hasta ahora de la piloto.

El ministro de Defensa, Walter Astudillo Chávez, aseguró que la búsqueda continúa con todos los recursos de las Fuerzas Armadas. “La vida de un integrante de nuestras fuerzas es prioritaria. No vamos a cesar hasta encontrarla”, declaró, tratando de responder a la creciente inquietud pública por la falta de resultados.

Sin embargo, la tragedia vuelve a poner bajo la lupa la seguridad de las misiones de instrucción de la FAP y el manejo institucional ante emergencias. La familia de la piloto, junto a la opinión pública, exige respuestas claras y una investigación sin blindajes.

Redacción Pamela Amesquita

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