La sangre que sí corrió y que Becker no consideró
“Va a correr sangre, eso es, tiene que correr sangre, morirá gente del pueblo, pero también morirán policías”, fueron las palabras de Máximo Bequer, presidente de la CONFEMIN, el lunes de esta semana. Con ello, hacía un llamado a que más mineros artesanales se unieran a las protestas en contra del cierre del programa REINFO.
Esa frase resultaría casi profética con la confirmación de un fallecido anunciada ayer al mediodía, producto de los enfrentamientos entre mineros y policías. Sin embargo, la sangre que sí corrió no sería de ninguno de ellos, sería la de un taxista de 27 años, poblador del sector.
¿Qué pasó? Recibió un golpe en la cabeza con un objeto contundente, mientras pasaba cerca de donde ocurrían los enfrentamientos. Sin ser parte ni participante de las protestas.
Ese día, al menos 20 personas fueron heridas entre civiles y niños, siendo afectados también por gases lacrimógenos.
Las heridas e incluso la muerte de ciudadanos inocentes reflejan cómo las palabras que tan solo se dijeron 4 días antes, tienen consecuencias profundas. Daños graves no solo en el aspecto económico de la región de Arequipa, sino que también en la vida de un ser humano, la cual, irresponsablemente, Becker ya había anticipado.
Redacción Andrea Ramos

