Martes 20 de enero del 2026 – Segunda semana del Tiempo Ordinario – Año Par (Ciclo A)
Primera lectura del primer libro de Samuel 16, 1-13
Salmo 88, 20. 21-22. 27-28 R/. Encontré a David, mi siervo
Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 23-28
Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.
Los fariseos le preguntan:
«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
Él les responde:
«¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, como entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a los que estaban con él?».
Y les decía:
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».
Reflexión
La pregunta de este fragmento del Evangelio de Marcos es directamente sobre la “supuesta” profanación del sábado, y Jesús contesta refiriendo la historia del Rey David y los panes de la proposición, que no tiene nada que ver con el sábado, pero si sirve para que Jesús pueda darnos una lección sobre lo necio que resulta hacer de la anécdota categoría: ciertamente el respeto del sábado es importante en la ley judía, pero es necesario situarlo en su punto justo.
El sábado se estableció como día de descanso para el hombre, pero con el tiempo se ha ido transformando en un valor absoluto. El hombre se ha hecho esclavo del sábado y, lo que se había establecido para favorecerle, se ha cambiado en una norma tiránica, muy alejada del verdadero sentido que Dios había querido.

