Promover el diálogo interreligioso para la paz

Francisco explicó que las iniciativas del Movimiento de los Focolares manifiestan la «sed» de amor, comunión y fraternidad de Cristo, y que su fundamento es «el Amor de Dios», que se hace visible «en el amor recíproco, en la escucha, en la confianza, en la acogida y en el conocimiento recíproco, en el pleno respeto de las respectivas identidades».

Es el Espíritu quien abre caminos de diálogo y encuentro, a veces sorprendentes. Como sucedió hace más de cincuenta años en Argelia, donde nació una comunidad enteramente musulmana adherida al Movimiento. Y así sucedió también con los encuentros de Chiara Lubich con líderes de diversas religiones: budistas, musulmanes, hindúes, judíos, sijs y otros. Un diálogo que se ha desarrollado hasta ahora.

Gracias a los encuentros de diálogo promovidos desde hace años, «ha crecido también la amistad y la colaboración» para tratar de responder juntos al grito de los pobres, en el cuidado de la creación, en el trabajo por la paz», precisa el Papa, añadiendo que, “a través de este camino”, algunos “no cristianos han compartido la espiritualidad de la Obra de María o algunos de sus rasgos característicos y los viven entre su gente”. Personas con las que se ha desarrollado una relación de fraternidad y con las que «se comparte el sueño de un mundo más unido, en la armonía de la diversidad». De ahí el aliento de Francisco a quienes forman parte del Movimiento de los Focolares a ir siempre adelante.

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