La dignidad humana: creada por Dios y redimida por Cristo

En su catequesis de hoy, el Papa León XIV retomó la reflexión del Concilio Vaticano II sobre la dignidad de la persona humana, uno de los temas centrales de la Constitución Gaudium et spes. El Santo Padre recordó que la dignidad no depende de la riqueza, posición social, capacidades, éxitos o fracasos, sino que pertenece al mismo ser de cada persona. Es un don que tiene su origen en Dios, pues el ser humano ha sido creado a su imagen y semejanza.

El Papa explicó también que la persona está llamada a vivir en relación con Dios y con los demás, mediante la comunión, la reciprocidad y el servicio. Asimismo, recordó que el ser humano es una unidad de cuerpo y alma, por lo que el cuerpo no puede ser tratado como un simple objeto del que se pueda disponer arbitrariamente. La dignidad se manifiesta además en la inteligencia, la conciencia y la libertad, capacidades que permiten buscar la verdad, orientar la propia vida y asumir la responsabilidad de las propias decisiones.

Finalmente, el Santo Padre señaló que el Espíritu Santo nos hace libres y nos confirma constantemente en nuestra dignidad de hijos de Dios, liberándonos del miedo y guiándonos hacia la vida plena. Recordó que solo en Cristo encuentra verdadera luz el misterio del ser humano, así como el sentido del dolor y de la muerte, pues es Él quien nos conduce hacia la esperanza de la resurrección.

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