Lunes 29 de Junio de 2020. A. 13ª Semana T.0.

Pedro y Pablo (s. I)

Hch 12,1-11: El Señor me libró de Herodes. Salmo 33: El ángel del Señor librará a los que temen a Dios.

2Tim 4,6-8.17-18: Me aguarda la corona merecida. Mt 16,13-19: Te daré las llaves del Reino.

Mt 16, 13-19: Jesús de Nazaret, les plantea a sus discípulos, como a nosotros ¿Quién soy yo? Simón responde ¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!

Pablo, camino a Damasco escucha a Jesús: “Saulo, Saulo, porque me persigues ¿Quién eres, Señor? Yo soy Jesús a quien tú persigues (Hch 9,5 y ss). Saulo es elegido como su instrumento para difundir el evangelio en el mundo pagano. Estos dos grandes varones Pedro y Pablo son los pilares de la Iglesia en la evangelización de los pueblos. Siempre en camino, en búsqueda.

Jesús se dirige hoy a nosotros ¿Quién soy yo para ti? ¿Ocupo un lugar en tu vida, en tu misión?

“Él nos ama como somos y busca personas que no sean autosuficientes, sino que estén dispuestas a abrirle sus corazones. Pedro y Pablo eran así, transparentes ante Dios. Pedro se lo dijo a Jesús de inmediato: «Soy un pecador» (Lc 5,8). Pablo escribió que él era «el menor de los apóstoles, no digno de ser llamado apóstol» (1 Co 15,9). Mantuvieron durante su vida esta humildad, hasta el final: Pedro crucificado boca abajo, porque no se consideraba digno de imitar a su Señor; Pablo, encariñado con su nombre, que significa “pequeño”, y desapegado del que recibió cuando nació, Saúl, nombre del primer rey de su pueblo. Comprendieron que la santidad no consiste en enaltecerse, sino en abajarse, no se trata de un ascenso en la clasificación, sino de confiar cada día la propia pobreza al Señor, que hace grandes cosas con los humildes. ¿Cuál fue el secreto que los sostuvo en sus debilidades? El perdón del Señor.

Pedro, en cambio, responde: «Tú eres el Cristo» (cf. Mt 16,13.14.16). Cristo, es decir el Mesías. Es una palabra que no se refiere al pasado, sino al futuro: El Mesías es el esperado, la novedad, el que trae al mundo la unción de Dios. Jesús no es el pasado, sino el presente y el futuro. No es un personaje lejano para recordar, sino Aquel a quien Pedro tutea: Tú eres el Cristo. Para el testigo, Jesús es más que un personaje histórico, es la persona de la vida: es lo nuevo, no lo ya visto; es la novedad del futuro, no un recuerdo del pasado. Por consiguiente, un testigo no es quien conoce la historia de Jesús, sino el que vive una historia de amor con Jesús.(Homilía del Papa Francisco 29.6.2019)

Oremos por el papa Francisco, varón humilde y sencillo, despierta una nueva esperanza de cercanía, amor, compasión y misericordia hacia los más pobres. Amemos a este seguidor de Jesús, haciendo nuestras sus enseñanzas, para reformar la Iglesia al estilo de Jesús.

Aprendamos de Pedro y Pablo a ser testigos de la vida, amor, perdón, compasión. ¿Renovamos diariamente nuestro encuentro con Jesús?

Fr. Héctor Herrera, o.p.

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