Miércoles 08 de Julio de 2020. A. 14ª Semana T.0.

Procopio, mártir (303)

Os 10,1-3.7-8.12: Consulten al Señor. Salmo 104: Busquen continuamente el rostro del Señor. Mt 10,1-7: Vayan a las ovejas de Israel.

Mt 10,1-7. Jesús elige a doce discípulos, les da una misión. El poder de expulsar espíritus malos, sanar toda clase de dolencias y enfermedades. El reino de Dios es salud, vida, fe, esperanza. Creer en Dios es tener como centro de unidad a su enviado Jesucristo.

Hoy pueblos enteros no conocen a Jesús. Sufren carencias de salud, educación, vías de comunicación, de un desarrollo integral y de una vida digna. Jesús proclama el reino de Dios, es vida nueva, libertad, participación, creatividad de vivir una vida con dignidad, justicia, verdad y en comunidad.

El reino de Dios, es sanación, conversión y cambio de vida. Darán vida a los que se sienten muertos por la opresión manifestada en diversas formas de incomunicación y de sometimiento, buscar a las personas y acogerlos con ternura. Muchos cristianos laicos, religiosas, os, misioneros han entregado sus vidas al servicio de los pobres, demostrando su dinamismo misionero.

“La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz. Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites. Fiel al don del Señor, también sabe «fructificar». (E.G. 24)

¿Cómo estamos respondiendo a este llamado de ser misioneros?

Fr. Héctor Herrera op.

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