Miércoles 02 de Octubre 2019. C. 26a Semana T.0.
Ángeles custodios
Neh 2,1-8: Quiero ir a reconstruir la ciudad. Salmo 136: Tu recuerdo, Señor, es mi alegría. Lc 9,57-62: Te seguiré adonde vayas.
Los ángeles custodios, creados por Dios, para alabar, reverenciar y servir al creador, custodian a todo ser humano como mensajeros de Dios.
Lc 9,57-62: En el camino, se presentan tres personas que quieren ser discípulos de Jesús. El primero le dice “Te seguiré a donde quiera que vayas (v. 57). El responde, las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (v. 58)
Seguir a Jesús exige una decisión firme, segura, desprendimiento y disponibilidad para todo creyente. Hacer la voluntad del Padre, descubrir el tesoro que es Dios.
El segundo quiere seguirlo, pero déjame enterrar a mí padre. Ninguna tarea humana puede impedir ese seguimiento por amor y libertad.
El tercero, le dice que le deje despedirse de su familia. No es posible, seguir a Jesús, mirando hacia atrás, romper con todo aquello que nos ata, para acoger los valores del reino de Dios.
Seguir a Jesús es amarlo y servirlo libremente en los hermanos. Cuando veo misioneras y misioneros laicos, voluntarios, religiosas, religiosos, venidos de otros países y también de los nuestros, que viven a veces, en condiciones difíciles, visitando y atendiendo enfermos, educando a niños discapacitados, promoviendo a las mujeres en talleres de trabajo, rescatando a las mujeres, niños y varones de las mafias de la trata de personas, enseñándoles a descubrir a Jesús como el centro de su vida, luchando en las misiones amazónicas, defendiendo la vida, educando y aprendiendo con los pueblos originarios, exponiendo sus vidas. Esto es amar hasta dar la vida por Jesús y los hermanos.
Seguir a Jesús, en este mes morado, del Señor de los Milagros, es practicar el amor, respeto, tolerancia, pensar en el bien común con una justicia transparente, como camino a la paz para sentar las bases de una humanidad con un corazón nuevo y decidido a sembrar bases sólidas de gobernabilidad y orden para todos.
¿Cómo vivimos nuestro seguimiento a Jesús en el hogar, trabajo, comunidad?
Fr. Héctor Herrera, O.P.

