Martes 31 de agosto de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 22º

Ramón Nonato (1240)

1Tes 5, 1-6.9-11: Murió por nosotros

Salmo 26: El Señor es mi luz y mi salvación

Lc 4, 31-37: Los espíritus inmundos le obedecen

Cuando dejamos de conocer y reconocer a Jesús, no somos mejores que el demonio que expulsó en la sinagoga de Cafarnaúm. El demonio conocía bien a Jesús y lo rechazó. Así nos puede suceder a nosotros cuando vivimos discriminando, explotando u oprimiendo a otras personas. No importa que tanto conozcamos del Maestro y su proyecto del Reino; si no nos acerca a una sincera hambre de unión con Él, no nos hará madurar. Romper con nuestras esclavitudes: envidias, miedos, depresiones, egoísmos o mostrar, como Bautizados y Enviados, autoridad con nuestro testimonio, colaborando con el desarrollo y promoción de la justicia, la verdad, la paz y la solidaridad, eso es hacer vida el Evangelio. Jesús desea que su enseñanza y fuerza curativa se siga realizando en el aquí y ahora de nuestras vidas y de nuestras comunidades. Somos la Iglesia de Cristo llamada a sanar a través de, los sacramentos y la acogida fraterna, repartiendo esperanza, liberando de esclavitudes, venciendo el mal, anunciando así, la Buena Nueva. ¿Cuáles son nuestros “demonios” particulares?

F/ Editorial Claretiana

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