La misión, la inquietud y la alegría de llevar el Evangelio
El amor a Cristo fue la fuerza que lo llevó hasta las fronteras más lejanas, con constantes dificultades y peligros, superando fracasos, desilusiones y desánimos, más aún, dándole consuelo y alegría para seguirlo y servirlo hasta el final.
«La pasión por la evangelización». Está considerado el más grande misionero de los tiempos modernos y es el patrono de las misiones católicas, pero, reflexiona Francisco, ¿cómo definir al más grande de todos aquellos hombres y mujeres que se dedican a las misiones, que dejan su patria para llevar el Evangelio al mundo? El Papa desea que todos puedan tener un poco de su celo por anunciar el Evangelio, con alegría, y su pensamiento se dirige a todos esos jóvenes inquietos que buscan su camino, para poder llevar la Buena Noticia al mundo.

