Lunes 25 de noviembre de 2019. C. 34ª Semana T.0.

Luis y María Beltrame (1951/1965)

Dn 1,1-6.8-20: No se encontró ninguno como ellos. Interleccional Dn 3: Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Lc 21,1-4: Esa viuda ha puesto cuanto tenía para vivir.

Lc 21,1-4: Jesús ve a los ricos que ponían sus ofrendas. Su mirada se detiene en una pobre viuda: “Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos. Y refiriéndose a los ricos, porque todos esos han depositado donativos de lo que les sobraba” (v.3-4).

El reino de Dios nos exige generosidad, solidaridad con amor, frente a una sociedad, sorda, egoísta, que ni da de lo que le sobra. Amar, es ser justo, solidario. Los que más tienen paguen los impuestos, Estado, municipios y los sectores privados, paguen las deudas de ESALUD, a fin de brindar un mejor servicio a la seguridad social.

El pobre da aún de lo que no tiene, como dice Jesús de la viuda: “ella en su pobreza, ha puesto cuánto tenía para vivir” (v.4). Esto es lo que debemos aprender la ética de la generosidad y la solidaridad. Ver en cada persona el rostro de Cristo. Trabajar desde cualquier institución del estado y empresas privadas, buscando cómo mejorar la calidad de vida, educación, salud, responsabilidad social, política, económica, desarrollo moral. Pensar en el futuro del país. Promover nuevos líderes con valores éticos, pensando en el futuro de las generaciones.

En nuestra labor pastoral, hemos conocido mujeres pobres que se han esforzado en la educación y formación de sus hijos, hasta hacerlos profesionales honestos, por su fe y amor a Jesús.

¿Somos generosos con Dios y con los demás, poniendo nuestros dones al servicio de los más necesitados?

Fr. Héctor Herrera, o.p.

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