La teología necesita el aporte femenino
A profesores, investigadores y decanos de todo el mundo, reunidos hoy y mañana en la Pontificia Universidad Lateranense para reflexionar sobre cómo heredar la gran herencia teológica de las generaciones pasadas y así imaginar el futuro, el Papa dice que cuando piensa en teología le viene a la mente la luz. De hecho, es gracias a esto último que «las cosas emergen de la oscuridad, los rostros revelan sus contornos, las formas y los colores del mundo aparecen finalmente». “Discreta, gentil, humilde”, la luz “hace aparecer las cosas, pero sin exhibirse”, afirma el Pontífice. Del mismo modo, la teología hace una labor «oculta y humilde», para que emerja la luz de Cristo y de su Evangelio.
“De esta observación surge para ustedes un camino: es decir, buscar la gracia y permanecer en la gracia de la amistad con Cristo, la luz verdadera que ha venido a este mundo”.
El Papa expresa el deseo de que la teología pueda contribuir a «repensar el pensamiento», porque de éste derivan sentimientos, voluntades y decisiones.
“Un corazón amplio corresponde a una imaginación y un pensamiento amplios, mientras que un pensamiento reducido, cerrado y mediocre difícilmente puede generar creatividad y coraje”.
Lo primero que hay que hacer, para repensar el pensamiento, es sanar de la simplificación.
“La realidad es compleja, los desafíos son variados, la historia está habitada por la belleza y al mismo tiempo herida por el mal, y cuando no podemos o no queremos manejar el drama de esta complejidad, entonces fácilmente tendemos a simplificar”.

