Evangelio del martes 20 de mayo del 2025.Quinta semana de Pascua.

Primera Lectura. Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 19-28

Salmo 144, 10-11. 12-13ab, 21 R/. Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 27-31 “Que no se turbe vuestro corazón”

Parte del discurso final de Jesús en la noche de la última cena, en el que se despide de los suyos antes de su pasión, el texto de Juan que nos presenta la liturgia de hoy nos abre a esa experiencia profunda de paz que nada es capaz de quitárnosla si está en verdad asentada en Dios.

Así nos lo asegura el Señor, así nos sostiene y nos lo recuerda y nos lo anima. Sabe Jesús que el corazón del hombre flaquea y duda y es frágil, que los vientos de la vida nos azotan y nos hacen zozobrar, que nuestras propias fuerzas no son capaces para mantenernos en pie, que fácilmente tememos y nos acobardamos. Pero Él nos asegura la paz profunda. Nos la da. Nos la ofrece para aquel que quiera acercarse a Él mismo.

¿Cómo alcanzar esa paz que Jesús promete, que Pablo encontró, que los apóstoles y los discípulos vivieron en su entrega, pese a las dificultades y pruebas y tribulaciones de su vida y que tanto necesitamos cada uno para nuestra propia vida, para nuestro mundo?

El mismo Señor Jesús es la fuente de esa paz verdadera. Acercarse a su palabra, acercarse en la oración, acercarse a los sacramentos, ocuparse en las cosas de Dios es la vía para lograrla.

Así cabe hoy preguntarnos: ¿dónde busco la paz en mi vida? ¿Cómo acercarme al Señor para gustar de esa paz? ¿Cómo construyo la paz a mi alrededor? ¿Cómo me acerco al Amor de Dios para amar y vivir y gustar y llevar a los demás la paz profunda del corazón?

F/www.dominicos.org

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