Capital culinaria emergente del mundo
La gastronomía de Arequipa, tan rica en tradición como en sabor, ha dado un salto al escenario internacional. En los Global Tastemakers Awards 2025, organizados por la prestigiosa revista estadounidense Food & Wine, la «Ciudad Blanca» fue reconocida como una de las diez ciudades emergentes con la mejor comida del mundo. Este galardón no solo enaltece la diversidad y autenticidad de la cocina arequipeña, sino que la posiciona como un nuevo destino imprescindible para los amantes del buen comer a nivel global.
Según Food & Wine, Arequipa es la “capital culinaria desconocida” del Perú, un tesoro por descubrir para quienes suelen centrar su atención en la gastronomía limeña. A través de una encuesta realizada a su equipo editorial y un panel de expertos en viajes y cocina, la publicación destacó a Arequipa por su combinación única de tradición ancestral, riqueza cultural y evolución contemporánea. “La llegada de chefs reconocidos desde Lima está impulsando nuevas propuestas, pero la esencia sigue viva en sus picanterías, herederas de una historia que se remonta al siglo XVII”, resalta el artículo, en el que también se recomienda no dejar la ciudad sin probar su emblemático queso helado.

Este reciente galardón de Food & Wine no es un hecho aislado: ya en el 2024, la revista National Geographic había colocado a Arequipa bajo los reflectores del mundo gastronómico. En un reportaje titulado “Arequipa podría ser la próxima gran ciudad gastronómica del Perú”, el periodista estadounidense Mark Johanson destacó que, si bien Lima concentra la fama culinaria, “los arequipeños honran la tradición”. El artículo elogió platos emblemáticos como el chupe de camarones, la ocopa, el rocoto relleno y los filetes de alpaca, y subrayó que las picanterías no son solo espacios culinarios, sino templos de memoria e identidad. Johanson también resaltó que Arequipa ostenta el título de Ciudad Creativa para la Gastronomía otorgado por la UNESCO desde 2019, en reconocimiento a su diversidad de sabores, técnicas heredadas y la influencia mestiza que la convierten en una de las cocinas más completas de América Latina.
Más allá de los reconocimientos internacionales, la cocina arequipeña se reafirma cada año en su propio territorio durante fechas emblemáticas como la Semana Santa. En Arequipa, esta celebración religiosa es también un encuentro con la historia, la cultura y, sobre todo, la gastronomía. Durante estas fechas, la ciudad blanca revive sus tradiciones no solo en procesiones centenarias, sino también en sus mesas, donde cobran protagonismo platos emblemáticos como el Chupe de Viernes, elaborado sin carnes rojas en respeto al ayuno cristiano. Según el arquitecto Roger Quicaño, esta semana representa el punto más alto del calendario culinario arequipeño, con menús diarios que van desde el Chupe de Lunes hasta el simbólico Caldo de Pascua con siete carnes. Esta riqueza gastronómica se entrelaza con la arquitectura y la memoria viva de la ciudad, como en las casonas coloniales frente a la plaza San Francisco, donde se solían celebrar estas festividades acompañadas de la culinaria local. La Semana Santa en Arequipa no es solo un rito religioso, es también una puesta en escena de su identidad mestiza, donde el sabor es protagonista y la tradición se preserva con orgullo.

La riqueza culinaria de Arequipa no se limita a sus fronteras regionales. Prueba de ello es La Benita, una de las picanterías más tradicionales y reconocidas de la ciudad blanca, que hoy también abre sus puertas en el corazón de Lima. Desde enero de 2023, esta sede en el distrito de Lince busca transportar a sus comensales directamente al sabor y espíritu arequipeño, no solo a través de su carta, donde destacan platos como el chupe de camarones, el rocoto relleno o el cuy chactado preparado con técnicas ancestrales, sino también por su decoración, ambientación y la esencia misma de la picantería: compartir en comunidad. Como señaló Denis Falcón, hijo de la fundadora Benita Quicaño, cada plato servido en La Benita es una expresión de historia, identidad y herencia. La presencia de esta picantería en la capital del país no solo refuerza el impacto nacional de la gastronomía arequipeña, sino que demuestra que sus tradiciones, sabores y costumbres tienen aún mucho por conquistar en el Perú y el mundo.
El reciente reconocimiento de Arequipa como una de las ciudades emergentes con la mejor comida del mundo, según Food & Wine, no hace más que confirmar lo que los arequipeños siempre supieron: su cocina es un legado vivo, auténtico y profundamente arraigado en la historia y cultura de la región. Desde las picanterías tradicionales hasta las nuevas propuestas que llegan a la capital, como La Benita en Lima, la gastronomía arequipeña continúa conquistando paladares y corazones, posicionándose como uno de los principales emblemas del Perú. Más allá de los galardones internacionales, cada plato servido en Arequipa cuenta una historia: la de una ciudad que honra su pasado mientras saborea su proyección al futuro.
Redacción David Mendez

