“La vida y el testimonio de San Agustín nos recuerdan que cada uno de nosotros ha recibido dones y talentos de Dios, y que nuestra vocación, nuestra realización y nuestra alegría nacen de devolverlos en amoroso servicio a Dios y a los demás.”
Donar para recibir
Se cita a San Agustín porque -como escribe el obispo de Hipona en el Sermón 309- «de lo que se da se recibe algo verdaderamente distinto, no oro ni plata, sino la vida eterna», «la cosa dada cambiará porque cambiará quien la da».
Semillas del bien
«Dios es tu todo. Si tienes fama, Dios es tu pan; si tienes sed, Dios es tu agua; estás en tinieblas, Dios es tu luz que no tiene ocaso; si estás desnudo, Dios es tu vestido inmortal».
En fraternidad
Hacer el bien y hacerlo juntos recuerda las piedras angulares del pensamiento agustiniano: la comunión, la amistad y la unidad.