Martes 25 de agosto del 2026. Vigésimo primera Semana del Tiempo Ordinario
Limpios de corazón para el Señor
Primera lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 1-3a. 14-17
Salmo 95, 10. 11-12a. 12b-13 R/. Llega el Señor a regir la tierra.
Mateo 23, 23-26: Limpios de corazón para el Señor
“Limpios por dentro, alegres por fuera”
Una vez más Cristo destapa ante los fariseos su realidad: cumplen las normas, pero desatienden lo importante: la justicia, la misericordia, la lealtad a Dios. A los ojos de los demás son perfectos, cumplidores de la ley, escrupulosos; pero a los ojos del Señor no lo son. Jesús los compara a una copa limpia por fuera, pero sucia por dentro, en otras ocasiones les llamará “sepulcros blanqueados” ¿Y de qué sirve el aparentar una cosa si luego somos otra muy distinta? ¿A quién pretendemos engañar?
Hay que cumplir la ley, no hay que desatender las obligaciones, pero nunca debemos olvidar que lo importante son las cosas del alma. De nada me servirá ir a misa todos los días si estoy peleado con mi hermano. Poco me aprovechará darme golpes de pecho si soy injusto con mi vecino. Nuestros actos externos deben ser reflejo de nuestro interior, tiene que haber unidad entre lo que somos y lo que los demás ven de nosotros.
Si nuestra copa está limpia por dentro también lo estará por fuera, es decir: si nuestro corazón está con Dios, no nos costará ningún trabajo cumplir con las leyes. Y si practicamos la misericordia con los demás brillaremos sin darnos cuenta. Si somos leales con Dios todo lo demás nos vendrá dado sin esfuerzo. No podemos pretender engañarnos a nosotros mismos diciéndonos “voy a misa, hago ayunos, doy limosnas, cumplo con lo que me mandan” y luego guardar rencor con el prójimo, estar vacío por dentro.
Hagamos examen de conciencia, miremos a nuestro interior, “limpiemos” nuestro plato y nuestra copa por dentro y así nos podremos sentar a la mesa del Señor con la alegría del que tiene una conciencia limpia, y pone el amor a Dios y al prójimo por encima de todas las cosas.
F/Dominicos.org

