Martes 03 de Setiembre de 2019. 22ª Semana T.0.

Gregorio Magno (604)

1Tes 5,1-6.9-11: Murió por nosotros. Salmo 26: El Señor es mi luz y mi salvación. Lc 4,31-37: Los espíritus inmundos le obedecen.

Lc 4,31-37 Cafarnaún es el comienzo de la misión de Jesús. La gente se admiraba de la enseñanza de Jesús, porque enseñaba con autoridad, con convicción. Su Palabra es vida, salud, esperanza. Como Iglesia, pueblo de Dios, estamos llamados a ser consecuentes con lo que decimos y hacemos. Ser testigos de Jesús en un mundo incoherente, donde se habla del cuidado de la Casa común y no se pide apoya para apagar los incendios de la Amazonía, destruyendo la fauna, la flora y las vidas humanas.

El espíritu demoniaco del mal, hoy se encarna en los mercantilistas de la muerte, la falta de protección del medio ambiente, las guerras económicas, la migración, la falta de protección a la salud de los más vulnerables.

Jesús para liberar al ser humando de todo pecado, enfermedad, indiferencia, división entre hermanos. Se enfrente al espíritu malo, quien lo reconoce: “Sé quién eres, el Consagrado de Dios (v.34). Jesús lo manda callar, como calla hoy la mentira, de quienes buscan solo sus intereses. De los injustos e indolentes que no les importa la salud del pueblo. De los ávidos de poder y de dinero. Jesús le increpa: ¡Cállate y sal de este hombre! (v.35). Es la fuerza de Dios que actúa en Jesús y que nos libera de todas las fuerzas del mal.

Los cristianos no debemos tener miedo ante el mal, la violencia, la corrupción, sino luchar contra las fuerzas del mal, movidos por el Espíritu de Dios, como nos recuerda Pablo: “El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre que está dentro de él? Pues, lo mismo, lo íntimo de dios lo conoce solo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos” (1 Cor 2, 10-13)

¿Actuamos con la coherencia y libertad, para luchar contra el mal con la fuerza del amor a Dios y al prójimo?

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