Jueves 19 de Marzo de 2020. A. San José, esposo de María

2Sam 7,4-5a.12-14a.16: Tu Reino permanecerá. Salmo 88: Su linaje será perpetuo. Rom 4,13.16-18.22: Creyó contra toda esperanza. Lc 2,41-51a: Te buscábamos angustiados.

Lc 2,41-51:  José, varón justo, acepta ser padre de Jesús y esposo de María, por la misión que Dios le encomienda. “José, hijo de David, no temas recibir a María como esposa tuya, pues la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,20-21).

Jesús es descendiente de David, gracias a José. Este testimonio y ejemplo de José de obediencia y de fidelidad a Dios, lo lleva a la aceptación de ser esposo de María y padre adoptivo de Jesús.

José es el modelo de padre, porque como todo padre pobre, no sólo asume el nacimiento del hijo de Dios. Tiene que huir a Egipto para salvarle la vida. Conocer como todo migrante las dificultades de vivir en un país extranjero. Trabajar con sus manos para sostener su hogar. Acompañar a la madre y al niño en todo su crecimiento humano y espiritual.

Lucas describe, este doble diálogo entre Jesús y los doctores del templo que se maravillaban de su sabiduría y de sus padres, en especial de María ¿Por qué nos ha hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos (v. 48). Jesús toma distancia. ¿No sabían que yo debo de estar en los asuntos de mi Padre? Reconocer a Dios como Padre y que su misión es la de cumplir su voluntad.

No comprendieron, pero vuelve con ellos. Y el niño crecía en gracia y estatua delante de Dios y de los hombres (v.52)

Los padres de Jesús nos enseñan con su testimonio de vida a ser oyentes de la Palabra de Dios, que nos exige fidelidad al mensaje de su hijo. La dedicación, amor, ternura, sabiduría para saber leer los signos de los tiempos y cómo crecer con los hijos.

San José varón fiel y prudente, enseña a las familias a acompañar y crecer con sus hijos en la fe y la esperanza, para que reconozcan el profundo amor de Dios. Que cada día que amanece encuentre los hogares más unidos por la fidelidad y el respeto mutuo, para que sean sembradores de vida, comprensión, justicia y paz.

Fr. Héctor Herrera o.p.

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