Sábado 02 de Mayo de 2020. A. 3ª Semana de Pascua

Atanasio, mártir (373)

Hch 9,31-42: La Iglesia se iba multiplicando. Salmo 115: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Jn 6,60-69: Tú tienes palabras de vida.

Jm 6. 60-69: El lenguaje de Jesús les resultaba duro. No comprendieron que Él es el Pan de vida y por eso murmuraban. Y lo abandonaron porque no creían en Él. Se escandalizan porque no querían dejar sus seguridades, como nosotros.

Jesús nos descubre: “El Espíritu es el que da vida, la carne no vale de nada. Mis palabras son Espíritu y vida” (v.63)

Sólo quien se deja enseñar y guiar por Jesús comprende el seguimiento y el sentido de una vida nueva. Por eso nos reta ¿También ustedes quieren abandonarme? Pedro responde ¿a quién iremos? (v.67).  Tú tienes palabras de vida eterna.

Creer es confiar en Él. Es dejarnos transformar para cambiar en lo más profundo de nuestro corazón y aprender a mirar con una mirada nueva para ser personas nuevas en Cristo. Ser nuevos en Cristo es aprender de Jesús a ser solidarios, a amarnos y valorarnos como personas.

Su Palabra es verdad, vida, fortaleza, luz en nuestro caminar. Es en la comunidad de los doce donde aprendieron los discípulos a reconocerlo como el Hijo del Dios vivo. Es en la comunidad cristiana donde vamos creciendo en nuestra fe y en el seguimiento de Jesús que nos invita a reconocerlo en nuestros hermanos.

Él es el Pan de vida que fortalece la fe de una comunidad cristiana que la lleva a la misión y al compromiso con los más pequeños. Crezcamos en el amor con Jesús para descubrirlo en las angustias, alegrías y las esperanzas de quienes comparten la alegría de amar y de servir como lo hizo Él. La pandemia del coronavirus nos desafía a vivir la eucaristía en el compartir el pan del amor no sólo con nuestra familia, sino hacer realidad este sacramento con los pobres y enfermos.

Fr. Héctor Herrera op.

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