Lunes 22 de Junio de 2020. A. 12ª Semana T.0.
Juan Fisher y Tomás Moro, mártires (1535). Paulino de Nola (431)
2Re 17,5-8.13-15a.18: El Señor arrojó fuego a Israel. Salmo 59: Que tu mano salvadora, Señor, nos responda. Mt 7,1-5: No juzguen y no serán juzgados.
Mt 7,1-5 nos dice: “No juzguen y no serán juzgados. Del mismo modo que ustedes juzguen se los juzgará” (v.1)) Estas palabras de Jesús, se dirigen a nosotros. Muchas veces nos convertimos en jueces de los demás. Los atrapamos en alguna falta, para catalogar a las personas y decimos este es así, o asa, sin fijarnos en nosotros mismos en nuestro interior.
Existía en tiempos de Jesús, un grupo denominado los fariseos, gente culta y muy conocedora de la religión, que criticaban la falta de fe, los cultos exteriores, como hoy se olvida la misericordia, la justicia, la verdad y promover la libertad de los demás.
Los preceptos, las leyes, las interpretaban a su modo. Esperaban alguna debilidad humana de su prójimo para convertirse en jueces de los demás. Hoy también se juzga con mucha facilidad, se denigra la dignidad de las personas, no sólo a nivel personal, sino en algunos mcs y a través de las redes sociales. Esto es un grave atentado contra la dignidad de las personas. No se puede utilizar las redes sociales ni los grandes medios, sólo para hacer de un determinado asunto un problema mediático para distraer de los verdaderos problemas y urgencias de solución de una nación.
Jesús nos hace ver nuestras incoherencias. A estas actitudes los llama hipócritas. Él nos pide humildad para saber corregirnos mutuamente, ser tolerantes y no caigamos en la hipocresía, en la falta de ética. Todos somos responsables de trabajar por la dignidad y el respeto de todos.
Vivimos en una sociedad intolerante, no se busca el consenso, ni la unidad en bien del país, en este tiempo de la pandemia. Hay un pandemia moral. Pensemos en el bien de los demás, cámbienos de vida a nivel de instituciones públicas y privadas, pensando en los excluidos y pobres.
¿Queremos crecer en el amor y el respeto al otro?. Aprendamos a apreciarnos, a valorarnos para amar y apreciar a la otra persona.
Fr. Héctor Herrera, o.p.

