Martes 23 de Junio de 2020. A. 12ª Semana T.0.

José Cacasso (1860). Vigilia del nacimiento de San Juan Bautista Jr, 1, 4-10;  Sal. 70; 1 Pe 1,8-12; Lc 1,5-17.

2Re 19,9b-11.14-21.31-35a.36: Escucharé a esta ciudad. Salmo 47: Dios ha fundado su ciudad para siempre. Mt 7,6.12-14: Traten a los demás como quieren que los traten.

Mt 7,6.12-14 nos enseña la regla de oro: “Traten a los demás como quieren que los demás los traten” (v.12) ¡Cuánta armonía, comprensión, paz y generosidad existiría en nuestra sociedad, en las relaciones entre las personas, si practicáramos la amabilidad, el respeto y la atención al cliente en las oficinas, centros de estudios, oficinas públicas y privadas.

Cuando tú acoges a tu hija, hijo, con amor y respeto, le das confianza y seguridad. Le enseñas el camino del esfuerzo de conocer el amor a Dios y el amor a la otra persona, tú estás sembrando en el corazón esa cultura de paz y armonía como personas. Es en el corazón del hogar donde aprendemos a apreciar esa joya del amor a Dios y al prójimo. Cada día en nuestra sociedad podemos ir cambiando, si todos nos esforzamos a forjar la voluntad y la libertad de ser mejores personas cada día.

Jesús habla de la puerta angosta como camino de salvación. En este esfuerzo por ser mejores,  nos pide que seamos colaboradores y no meros espectadores. La puerta angosta es el esfuerzo que pone cada persona para lograr sus objetivos, sus metas. Creer en Dios no es un acto de magia, no es caer en el facilismo. Es realizarnos como personas los valores del evangelio.

En nuestra sociedad, se observa la ley del mínimo esfuerzo, queremos hacer grandes cosas, conseguir lo mejor sin que hagamos nada, que otros lo hagan, elegimos personas, algunos se aprovechan, sin invertir en salud, educación, trabajo. Hemos perdido la iniciativa, todo lo queremos fácil. Hoy sobre todo es más necesario entrar por la puerta angosta para revertir estas estructuras injustas en lugares más humanos y agradables para la convivencia de las personas.

Cada uno a nivel personal, en la familia, comunidad cristiana, necesitamos discernir ¿Cómo me amo y amo a los demás? ¿Sé reconocer los valores que Dios ha sembrado en mi vida y en la vida de los demás?

(Fr. Héctor Herrera, o.p.)

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