DOMINGO 16.T.0. CICLO A. D. 19.07.2020. MT 13,24-43.
LA SEMILLA CRECIÓ
Mt 13,24-43: Pone en boca de Jesús la parábola del trigo y la cizaña. Los agricultores saben podar las plantas, van cortando las malezas y cuidando de la buena semilla. Lo hacen con paciencia y con esperanza que obtendrán buenos frutos. El reino de Dios se parece a la buena semilla, pero los enemigos siembran la cizaña. Lo sorprendente del Señor es la paciencia: “Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha”(30)
En las comunidades de Mateo, como en las nuestras hay diversas formas de pensar. La intolerancia e intransigencia divide, juzgamos a las personas sin escucharlas ni valorarles. Dividimos a las personas entre buenos y malos. El reino de Dios es un acontecimiento: escuchar, discernir, proponer y practicar la paciencia con tolerancia, capacidad de valorarnos, reconocer nuestras limitaciones y valorar a otras, buscando el dialogo y acogiendo al otro para buscar el bien de todos.
El reino de Dios se parece a un grano de mostaza. Está en medio de nuestra vida, cuando tú cambias tu corazón y no eres indiferente a la injusticia, a la corrupción. Es acoger la Palabra de Dios con amor, ir construyendo comunidad cristiana, signo visible de la presencia de Dios en el mundo.
Como Iglesia vivamos 1) una vida profunda con Jesucristo, convirtiéndonos en nuestra vida personal y comunitaria; 2) Experiencia de fe, vivida en comunidad, amándonos y reconociendo los dones de Dios; 3) Profundizar la Palabra a través de la formación bíblica para crecer en nuestra fe y 4) Compromiso concreto con el reino, evangelizando: enseñando, promoviendo una vida digna con alimentos, medicinas, salvando vidas del coronavirus, urgiendo a los estados velar por la salud de los más desfavorecidos, etc.
Jesús nos propone el reino de Dios, comienza desde lo pequeño y sencillo con la participación nuestra. Sembrar el reino en medio de situaciones difíciles, como la levadura en la masa. Es posible amar a Dios en el más marginado y a estar abiertos al Espíritu de Dios que viene en ayuda de nuestra debilidad. Es Dios quien examina los corazones e intercede por los creyentes (Rom 8,26-27).
El proceder humano se rige por el autoritarismo y muchas veces viola los derechos humanos. El poder y sabiduría de Dios, manifiesta en Jesús, es la humildad, paciencia, fortaleza, esperanza, enseña al ser humano a ser justo, amar la vida, protegerla, cultivar puentes de justicia, por nuestra conversión a Dios y al prójimo; con el pobre y necesitado. Jesús es la buena semilla, el campo el ser humano. Seremos juzgados como seguidores del reino de Dios o separados por nuestras acciones no buenas, aprovecharse del pobre, en medio de la pandemia, insensibilidad al dolor con elevado costo de oxígeno, medicinas, vivienda y alimentación (cf. V.37-39)
Amemos la vida de todo ser humano, por ser imagen viva de Dios. Tu reino es vida, amor, tolerancia para crear un mundo sensible con armonía, justicia y paz.
(Fr. Héctor Herrera, o.p.)

