Lunes 20 de Julio de 2020. A. 16ª. Semana T.0.

Apolinar, mártir (s. II)

Miq 6,1-4.6-8: Defiende el derecho. Salmo 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Mt 12,38-42: Hay uno mayor que Salomón.

Mt 12,38-42: Los letrados y fariseos quieren una señal milagrosa, pese a los signos de la presencia del reino de Dios, no creen en su Palabra de vida ni lo reconocen como el Hijo de Dios. Son los pobres quienes, si descubren que Dios ha entrado en su vida, lo reconocen como señal de Dios en medio de nosotros.

Como los fariseos y letrados queremos que Dios, nos haga milagros, sin cambiar en nuestra vida. Jesús quiere que cambiemos de vida y realicemos su reino de amor: respetándonos y respetando los derechos de toda persona. Jesús se niega al espectáculo, al sensacionalismo, como ya lo había hecho en el desierto ante el tentador (Mt 4,3-7)

A esta generación malvada y adúltera no se le concederá más señal que la de Jonás. Como estuvo Jonás tres días en el vientre del pez, así estará el Hijo del Hombre en las entrañas de la tierra (v.39-40). Se refiere al signo de su muerte y resurrección. Los letrados, como puede sucedernos hoy obstaculizan su misión. Sus esquemas religiosos les impiden reconocer a Jesús como el enviado de Dios. Están ciegos.

Jesús frente a esta actitud cerrada ante el Dios de la vida, que da vida y  salud a los enfermos, nos increpa la falta de fe, amor, misericordia y justicia de Dios.

Cada uno estamos llamados a escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios, para crear relaciones más humanas y justas. Vivir la resurrección de Jesús, muriendo al pecado del egoísmo y dando vida con generosidad y solidaridad con nuestros hermanos.

Es a los pobres y a los paganos a quienes se les anuncia la Buena Nueva y quienes heredarán el reino. En cambio, los soberbios y engreídos que pretenden conocer a Dios serán excluidos.

Fr. Héctor Herrera op.

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