Jueves 30 de Julio de 2020. A. 17ª. Semana T.0.
Ma. De Jesús Venegas, religiosa (1959) Pedro Crisólogo (451)
Jr 18,1-6: Como barro en manos del Alfarero. Salmo 145: Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob. Mt 13,47-53: Reúnen los peces buenos.
Mt 13,47-53: Jesús usa la parábola de la red, cercana a la vida de los pescadores. Se sientan a la orilla y escogen los peces buenos en canastos y tiran los que no sirven. Es lo que hacen nuestros pescadores en las caletas y puertos.
Nuestra vida tiene que ser un seguimiento de Jesús. Estamos llamados a ser santos, es decir a identificarnos con Jesús, en el amor, confianza, respeto a la vida, compartiendo como comunidades cristianas, los dones que gratuitamente hemos recibido de Dios. Esta pandemia de coronavirus nos está dando ejemplos de solidaridad, la vecina, el vecino que al ver al que está a su lado sin comer, comparte un plato de comida, se preocupa de su salud. La Iglesia que en diferentes partes del país se organiza a través de las redes sociales, mueve la solidaridad de los fieles para conseguir plantas de oxígeno.
Pero hay otras personas que se autoexcluyen de la construcción del reino de Dios. Suben el balón de oxígeno, lucran con el dolor de los pobres. Un bello testimonio de Mario Romero, el Ángel del oxígeno, que no subió el precio. Estuvo enfermo de Covid-19. Falleció, lamentablemente el 19 de julio. Aún más su familia ha devuelto la ayuda económica que había donado la gente. Decía su hijo necesitamos sus oraciones para que mi padre se sane. Necesitamos orar por Mario, ejemplo de buen peruano solidario.
¿Seguimos a Jesús en los gestos de generosidad, solidaridad o nos excluimos del reino no sirviendo con amor a Dios y al prójimo?
Fr. Héctor Herrera op.

