Evangelio del día Jueves 08 de octubre de 2020. Semana 27 T.O.
Demetrio de Tesalónica (306)
Gál 3, 1-5 ¿Recibieron el Espíritu
Salmo Lc 1, 69-75: Bendito sea el señor, Dios de Israel.
Lc 11, 5-13: Pidan y se les dará
Nuestra oración tiene que ser sencilla y profunda. No se trata de hacer largas oraciones, sino dejar que Dios nos hable en el silencio, en la intimidad de nuestro ser. Saber escucharlo. Y sobre todo poner en práctica lo que él nos indica. Si nosotros siendo malos sabemos dar cosas buenas. ¡Cuánto más nuestro Padre Dios! Sólo hacemos la voluntad de Dios, si cumplimos ese mandato del amor que brota del perdón, de sabernos cercanos y sensibles unos de otros. Si hacemos posible que ese reino de amor, justicia y paz llegue a nosotros.
Seguir a Jesús es descubrirlo en nuestra vida cotidiana. Así lo entendió Don Miguel Grau Seminario, quien en plena guerra, le escribe a su esposa Doña Dolores Cavero Núñez, con quien tuvo diez hijos, la carta fechada el 8.5.1879: “no quiero salir a campaña sin antes hacerte por medio de esta carta varios encargos; principiando por el primero, que consiste en suplicarte me otorgues tu perdón por si creyeras que yo te hubiera ofendido intencionalmente. El segundo se contrae a pedirte atiendas con sumo esmero y tenaz vigilancia a la EDUCACIÓN de nuestros hijos idolatrados”.
Don Miguel nos lega un ejemplo de un padre preocupado, honesto, fiel, un caballero, aún en el campo de batalla, quien escribe a la Sra Carmela Carvajal vda. De Prat: “Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a Ud. En el combate naval del 21 próximo pasado que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el capitán de fragata don Arturo Prat, comandante de la “Esmeralda”, fue como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria. — Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso y triste deber de enviarle las para usted inestimables prendas que se encontraron en su poder, y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún consuelo en medio de su desgracia y por eso me he anticipado a remitírselas. Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.— Miguel Grau.”
La vda. de Prat le responde así a Don Miguel Grau: Distinguido señor: –Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del “Huáscar” en 2 de junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted acompañarme en mi dolor… Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido jamás rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, de haberla podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su patria como desastroso para mi corazón. — A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua. — Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y afma. S.S. — Carmela Carvajal de Prat.”
Don Miguel Grau Seminario nos da ejemplo de un seguidor de Jesús, hidalgo en la lucha, defensor de la vida y del respeto por los derechos humanos, caballero y leal con su patria, aún en medio de la guerra, su nobleza lo enaltece. Ejemplo para todos de cómo cultivar hoy en nuestra patria: el valor y el respeto por la familia, el cuidado y protección de los valores patrios que lo enaltecen como un varón del evangelio: No se dejó llevar por las pasiones sino buscó con hidalguía reconocer en el contendor, el valor en defensa de la vida.
¿Cómo aprendemos hoy a perdonar, a saber, dar lo mejor para los hijos, la educación y la nobleza? ¿Cuándo aprendemos a vivir como hermanos, hijos de un mismo Padre, sin acusarnos ni calumniarnos, sino buscando el bien común y la protección de los derechos de los demás?
(+)Fr. Héctor Herrera op.

