Martes 27 de abril de 2021. Tiempo de Pascua, Semana No. 4
Beata Hosanna de Kotor
Hechos 11,19-26: Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles el Señor Jesús
Salmo 86: Alabad al Señor, todas las naciones.
Juan 10,22-30: Yo y el Padre somos uno
Las palabras de Jesús en este texto del Evangelio de San Juan han dividido de nuevo a los judíos. Pero todos coinciden en que su persona, se acepte o se rechace, llama poderosamente la atención.
Ahora quieren que se defina claramente ¿eres tú el Cristo? Jesús explica las relaciones que hay entre Él y sus ovejas. Las llama por su nombre, las conoce una a una y a su vez es conocido por ellas; las saca a los pastos. Todo esto indica una intimidad, una participación de vida, una pertenencia mutua y profunda. El Pastor ama a sus ovejas y está dispuesto a dar la vida por ellas para que así tengan vida abundante.
También Jesús les responde echándoles en cara su pecado. Se resisten a creer en Él y a aceptar la luz. Mis obras acreditan que soy el Cristo que vengo del Padre. Más aún: os digo claramente: “Yo y el Padre somos uno”.
Está claro: se hace igual a Dios. Solo caben dos reacciones: creer en Él o matarle por blasfemo, y quieren hacer esto último. Los corazones se cierran. Pecan contra la luz.
Hoy sucede lo mismo a muchos hombres y mujeres. Son las personas del penúltimo escalón y que no se atreven a subir el último peldaño. Les falta dar el paso que compromete, pero que lo ilumina todo: creo que tú eres el Hijo de Dios.
¿Conocemos a nuestro Pastor como Él nos conoce a nosotros?
¿Cómo es nuestra relación con Él?

