Viernes 03 de septiembre de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 22º
Gregorio Magno (604)
Col 1, 15-20: Todo fue creado por él
Salmo 99: Entren en la presencia del Señor con vítores
Lc 5, 33-39: Vino nuevo en odres nuevos
Este pasaje no pretende orientarnos sobre la práctica del ayuno. Se trata, más bien, de lo apropiado del ayuno en las circunstancias del ministerio de Jesús y la respuesta compara la antigua con la nueva alianza. Para que la Palabra de Dios tenga significado y dé fruto abundante en nuestras vidas, nuestros corazones tienen que hacerse nuevos. Esta novedad no se refiere al tiempo o a la edad, sino al carácter y a la cualidad. Se pide docilidad y disponibilidad, agilidad unida a la flexibilidad además de la capacidad de adaptación. Un corazón envejecido se muestra ordinariamente en su rigidez y un estado de ánimo cerrado y con gran dificultad para aceptar ideas nuevas. Un corazón nuevo debe ser un corazón fácilmente acomodable sin complacencia. De esta manera, nuestro ser se une fácilmente con la siempre antigua y nueva Palabra de Dios y así, continúa dando los frutos que se esperan de los hijos del Reino. ¿Estás dispuesto a aceptar la novedad de Jesús en todo momento y circunstancia?
F/ Editorial Claretiana

