Jueves 30 de diciembre 2021. Octava de Navidad. 6o Día de la Octava de Navidad
Juan Ma. Bocardo, fundador (1884)
1Jn 2,12-17: Amen a Dios, no al mundo
Salmo 95: Alégrese el cielo y goce la tierra
Lc 2,36-40: El Niño crecía y se fortalecía
«El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre».Así concluye la lectura de hoy. Hacer la voluntad de Dios es garantía de seguir el camino de Jesús. La pregunta que surge espontáneamente es, cómo conocer la voluntad de Dios. San Juan recuerda cosas muy concretas que definen al “mundo” frente a la voluntad de Dios. Esa realidad “mundana” está compuesta porlas pasiones de la carne, la codicia de los ojos y la arrogancia del dinero,algo que está lejos de lo que Dios quiere de nosotros. De todo ello hay que huir, si queremos que la voluntad de Dios vaya encauzándose en nuestra vida. El cumplimiento de esa voluntad nos garantiza “permanecer” para siempre.
El sentido general de estos versículos es afianzar a “mayores, a jóvenes y a niños” a mantenerse firmes en la fe. Ahí el apóstol Juan no está hablando de edades biológicas. Alude más bien a los distintos estadios por donde discurre la vida de la fe. Por eso habla de esa comunidad donde hay personas maduras en la fe, personas que están en desarrollo y esas personas que están comenzando su camino cristiano a los que llama niños. A todos ellos van sus palabras aclarando términos y animando a vivir en fidelidad a esa Palabra recibida para seguir creciendo en todos los aspectos de la fe cristiana.
No se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones
Los padres de Jesús presentan a su Niño en el templo. Cumplen, así, lo prescrito por la ley de Moisés. Es interesante que, en la primera parte, la lectura de hoy se centre en una viuda, anciana,de 84 años, que no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Es la descripción de una persona entregada a Dios de por vida. Una vida exigente, austera, como corresponde a una profetisa que vive de forma decidida la ley del Señor, esperando el gran acontecimiento: la llegada del Mesías. Curiosamente el evangelio nos transmite datos concretos sobre ella. Su nombre, Ana, el de su padre Fanuel y a la tribu a que pertenece, Aser. Es un detalle curioso, quizá manifestación de que era una persona conocida por su presencia constante en el templo.
«Daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos».¿Qué hace esta buena mujer cuando llegan los padres con el Niño? Da gracias a Dios y habla de ese Niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Es el comportamiento de alguien que ha comprendido que Dios se acuerda de los sencillos y los humildes. Con eso nos ha descrito la labor de alguien que percibe en ese Niño algo más que la presentación protocolaria al que los buenos judíos se sometían. Es inimaginable ver a esta anciana viuda dirigirse a todos, mostrando así su alegría de haber encontrado, en su ancianidad, al Mesías.
Admirable postura la de alguien fiel hasta el final, en un estilo de vida propio de quien ha orientado su existencia al servicio de Dios.
«La gracia de Dios estaba con él».La segunda parte se centra en el protagonista principal de todo el evangelio: en Jesús. Los padres han cumplido con lo que ordena la ley y vuelven a Galilea, a Nazaret. Y ahí Lucas, deja una constatación: el niño iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría. La gracia de Dios estaba con él.
El niño, por tanto, va creciendo como todos los niños, abriéndose camino en el hogar de Nazaret, junto a sus padres. Ahí comienza la “vida oculta” de Jesús hasta que lo encontramos predicando por Galilea. Solo en Lc 2,41-52 este evangelista nos narra su permanencia en Jerusalén con el consiguiente susto de sus padres al no encontrarlo en la caravana de la que ellos tres formaban parte. En el capítulo 3º comienza su actividad como predicador por los caminos de Galilea. Durante esos años de vida en Nazaret, Lucas no nos cuenta nada más. Qué pena. A todos nos gustaría saber algo más de esos años. Nos basta saber que crecía y se robustecía con la gracia de Dios que estaba con Él.
La familia de Nazaret y nuestras familias.Destaquemos estos días el protagonismo de la familia. Desde el 19 de marzo de este año hasta el junio de 2022 tenemos presente esta realidad que nos incluye a todos. Como José y María nuestras familias han de encontrar la forma de estrechar lazos, construyendo vínculos y hacerlo a través de los valores de la familia de Nazaret. Un contexto que ha de favorece el crecimiento de todos, cuando el Evangelio va uniendo y fortaleciendo una forma de vida sencilla, veraz, y unida en el camino hacia Dios. Esta familia de Nazaret se convierte para todos en modelo. En ella resalta el amor que es el origen y vínculo que enlaza a todos sus miembros. Ese amor que viene de Dios y que estos días se hace patente en la figura de Jesús, salvador de los que lo reconocen y, también, de aquellos que lo ignoran u olvidan.
Es un tiempo oportuno para examinar la vida de nuestras familias, sus fortalezas y sus debilidades, buscando su renovación teniendo presente la familia de Nazaret.
Que el año que vamos a comenzar nos ayude a crecer y robustecernos en nuestra fe. Que la familia de Nazaret nos acompañe en este camino y sea referente vivo de cómo caminar, sabiendo que Dios está siempre con nosotros.
F/ Dominicos.org

