Viernes 4 de febrero de 2022 de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario
Primera lectura: Lectura del libro del Eclesiástico 47, 2-13
Salmo de hoy: Sal 17, 31. 47 y 50. 51 R/. Bendito sea mi Dios y Salvador
Evangelio del día: Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 14-29
Marcos nos narra el martirio de Juan el Bautista presentándonos varios personajes: Jesús cuya fama iba creciendo y que no dejaba indiferente a nadie, formándose cada cual una opinión sobre su persona.
Herodes veía en él a Juan a quien había mandado asesinar vilmente por cobardía al no querer enfrentarse a su ilegítima esposa con la que Juan decía que no le era lícito estar por ser la mujer de su hermano.
Juan no era la luz, sino testigo y precursor de la luz. Predicaba la justicia, la conversión, la santidad, la verdad, la vuelta de los corazones y de las actitudes hacia Dios y Herodías no soportaba que un pobre harapiento le echase en cara su pecado, su no obrar bien…
Herodes, nos dice el evangelista, a pesar de estar viviendo fuera de la Ley de Dios, respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo. ¿Qué pasó pues para que dejando a un lado su aprecio por Juan ordenara matarlo? Todo indica que en el fondo era un hombre preso de sus bajos instintos, débil, y los respetos humanos le pudieron, al no querer quedar mal ante sus súbditos y convidados, por un juramento insensato e irreflexivo a una joven; prefirió quedar bien ante los hombres y ante una astuta mujer, antes que respetar la vida de un ser humano bueno, fiel y leal a Dios que todo lo ve…
¿De qué le sirvió escuchar con gusto a Juan si lo traicionó de esta manera tan cobarde…? Herodes no fue fiel a su conciencia. Se traicionó a sí mismo, por quedar bien ante los demás y esta incoherencia le persiguió toda su vida.
A veces, también nosotros podemos ceder ante el qué dirán y ser injustos e infieles a nuestros principios más sagrados…
Oremos para que el Señor nos conceda un corazón leal, justo, fiel y un obrar coherente.
Jesús anunciaba en otro lugar “no todo el que dice Señor, Señor, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese entrará en el reino de los cielos”.
F/Dominicos.org

