Martes 15 de marzo de 2022 de la Segunda semana de Cuaresma

Lectura del libro de Isaías 1, 10. 16-20

Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23 R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12

En el evangelio de hoy se nos presenta la llegada de Jesús a Jerusalén donde proclama la venida del Reino, pero es re­chazado por los dirigentes religiosos de Israel. El comportamiento en la comunidad también es presentado a la luz y en contraste con el judaísmo del siglo I. Mateo pone en boca de Jesús tres prohibiciones dirigidas a los discípulos de atribuirse títulos honoríficos, académicos y religiosos (rabbí, padre, instructor). Estas prohibiciones “ad intra” de la comunidad, no solo salen al paso de posibles situaciones en el seno de esta, sino que cada una de ellas tienen alto contenido teológico. Las tres oraciones evocan el Shemá Israel (Dt 6,4), y con ellas se hace la profesión en un solo Dios, Padre del cielo y la confesión de un solo Cristo, el Mesías de Israel. La verdadera autoridad en la comunidad está ligada a la autoridad del Padre del cielo y a la de Jesús, único Maestro/Instructor, por tanto, los miembros de la comunidad son entre ellos hermanos y sus relaciones están caracterizadas por la igualdad.

Las tres prohibiciones de atribuirse títulos en la comunidad han de interpretarse a la luz de los versículos finales: “El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado”. Mateo lleva así la idea de igualdad y solidaridad hasta a su máximo exponente. En la comunidad de Jesús no se puede dar un modelo de líder desde claves jerárquicas. La nueva fraternidad implica la renuncia al propio prestigio y una vida en favor de la comunidad a través del servicio cuya medida ha establecido el propio Jesús.

Una vez más la inversión de los valores en las relaciones intra-comunitarias respecto a otras formas de relación conlleva un giro revolucionario, incluso en el estilo de la autoridad.  Leyendo este evangelio no podemos olvidar que estamos en un proceso de sinodalidad, un sínodo que nos invita a interrogarnos qué tipo de liderazgo se da en nuestras comunidades y diócesis y a participar corresponsablemente en ellas desde la vocación a la que hemos sido llamados por el Bautismo, porque esto es lo que el Espíritu ha puesto en marcha. ¿Estamos siendo partícipes de este proceso sinodal con verdad y valentía desde lo que el Espíritu nos suscita?

F/DOMINICOS.ORG

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