Con cáscara de granadilla y troncos de lloque descontaminarán el agua de arsénico
La Universidad Católica San Pablo (UCSP), a través del grupo de investigación en Ciencia y Tecnología Ambiental, está desarrollando un proyecto de investigación para descontaminar las aguas naturales de arsénico, compuesto altamente nocivo para la salud ya que provoca diversas enfermedades, entre ellas el cáncer. Para ello está aplicando la oxidación mediante la cavitación hidrodinámica y la posterior adsorción del arsénico con carbones activados específicos.
Las ingenieras, Rosa Atayupanqui y Patricia Pacheco, integrantes del grupo de investigación CTA de la San Pablo, explicaron que la cavitación hidrodinámica es una tecnología que sirve para oxidar el arsénico y lograr que este metal pase de As (III) para As (V), el cuál es más estable, menos tóxico y más fácil de adsorber mediante los carbonos activados sintetizados a partir de cáscara de granadilla y troncos de lloque, residuo agroindustrial y planta nativa con los que el grupo está realizando las pruebas.

A raíz de esta iniciativa, Sedapar y la Universidad Católica San Pablo suscribieron un convenio en el que la empresa de saneamiento permitirá el uso de su planta de Mollendo para poder realizar los estudios y pruebas necesarias para el desarrollo del proyecto que ya está en marcha.
Entre los beneficios del proyecto están la reducción del costo de tratamiento del agua con arsénico, aumentará la eficiencia de remoción del contaminante y la vida útil del adsorbente. También se busca solucionar un problema critico de contaminación debido a la presencia natural y antropogénica de arsénico y cumplir con la normativa vigente. A nivel científico aportará al estudio de un tema novedoso a nivel mundial que permitirá publicaciones científicas, así como la solicitud de patentes de este nuevo sistema.
Trascendió que se publicaron estudios que evidencian que más de 100 cuencas hidrográficas del país están contaminadas por diferentes metales, entre ellos el arsénico. Alcanza niveles de 100 a 500 ug (microgramos)/litro cuando el limite según la OMS (Organización Mundial de la Salud) es 10 ug/l.
Redacción RSM

