Miércoles 14 de junio 2023. Décima Semana del Tiempo Ordinario – Año Impar

Primera lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 4-11

Salmo de hoy 98,5.6.7.8.9 R/. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Mateo 5, 17-19: El Espíritu de Dios da vida

En la Carta a los Corintios se ponía el énfasis en que los apóstoles se saben elegidos y enviados a anunciar la nueva alianza que es Cristo, grabada en nuestros corazones por el Espíritu de Dios que da vida, y no perece. En el texto del evangelio de Mateo, Jesús continúa el sermón del monte enseñando al gentío y a sus discípulos cual es el verdadero sentido de la Ley.

El contexto es importante porque da las claves desde las que Jesús afronta un tema que será tan conflictivo y por el que fariseos y escribas se sentirán permanentemente confrontados.  El programa de las Bienaventuranzas rompe con los esquemas sociales y religiosos de cualquiera, y la definición de cuál es nuestra misión, como sal y luz del mundo, implican una coherencia y compromiso extraordinarios. En ese contexto tan novedoso y retador, Jesús dice: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”.

La plenitud de la Ley es Jesucristo, ya lo decía san Pablo en la primera lectura, Él es la nueva alianza y su ley está escrita, con el Espíritu de Dios vivo, en las tablas de los corazones de carne. Hay dos palabras clave en este pasaje del Evangelio: cumplir y enseñar. Jesús vivió plenamente y enseñó la fidelidad y obediencia al Padre, y también el servicio, entrega y amor hasta el extremo a los hermanos. A vivir con esa coherencia y entrega estamos llamados, que las bienaventuranzas y ser sal y luz para el mundo se graben profundamente en nuestro interior, que así lo cumplamos y enseñemos.

La Ley así asumida y vivida permitirá que de nosotros salga lo mejor del ser humano, que la fraternidad y el bien común permitan y defiendan la dignidad de cada persona, que la vida de todos, especialmente los más vulnerables y desprotegidos, llegue a su plenitud. Cumplir y enseñar la Ley será entonces llevar a la plenitud la obra del Espíritu de Dios que da vida

F/ Dominicos.org

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