Ayudar a los necesitados es más que filantropía, es dar dignidad
El papa nos dice en esta ocasión es para reiterar que la ayuda material, aunque útil, no puede separarse de la cercanía para fomentar relaciones humanas integrales en beneficio de toda la sociedad.
El papa Francisco añade una especificación sugerida por la palabra «corazón»: «El corazón es una fuente de conocimiento». En efecto, precisa que el conocimiento que explota sólo el intelecto es incompleto.
Sin el corazón no hay conocimiento humano. Para conocer, hay que conocer con la mente, con el corazón y luego hacer con las manos: no olviden los tres lenguajes… Que la mente esté unida al corazón y a las manos; que el corazón esté unido a las manos, para hacer, y a la mente; y que las manos estén al servicio del corazón y de la mente. No olviden esto, ustedes, en sus acciones…
De este modo recuerden que salvaguardar el bien de la persona significa no sólo ocuparse de algunos de sus intereses sectoriales, sino promover su plena realización y dignidad. Y a este nivel, el encuentro entre los que tienen más posibilidades y los que están en la indigencia, lejos de reducirse a mera filantropía, constituye siempre una ocasión providencial de enriquecimiento mutuo.

