Miércoles 05 de junio 2024. Novena semana del Tiempo Ordinario – Año Par
San Bonifacio
Primera lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-3. 6-12
Salmo de hoy 122, 1b-2b. 2cdefg R/. A ti, Señor, levanto mis ojos.
Marcos 12, 18-27: No es Dios de muertos, sino de vivo
El evangelio de hoy toca uno de los puntos más difíciles de entender de nuestra vida, esto es, la realidad de la muerte y la promesa de la resurrección. Efectivamente, la resurrección escapa a la razón, es un misterio que sólo se atisba a comprender desde la fe.
Los saduceos no creen en la resurrección, ¡cuántos saduceos tenemos hoy en nuestra sociedad, que está muy equivocada, que no comprenden las Escrituras ni quién es Dios realmente. Por eso los cristianos debemos estar preparados para dar razón de nuestra fe.
En esta sociedad, cada vez más inmersa en la cultura de la muerte, urge anunciar la verdadera vida que no se acaba, la Vida Eterna a la que todos estamos llamados. Nuestra verdadera patria es el cielo, aquí estamos de paso, salimos de Dios y volvemos a Dios.
Hoy urge anunciar que Cristo está vivo, que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos, que tiene poder para transformar la muerte en vida. Como decía Pablo en la primera lectura “se nos ha dado la gracia de anunciar el evangelio”. Así que, los que ya nos hemos encontrado con el amor de Dios y disfrutamos del don de la fe, estamos llamados a hacer partícipe a todo el mundo de este Dios que nos regala el don de la Vida Eterna.
Sabemos que no siempre seremos bien recibidos, pero esto no nos debe desanimar, recordemos las palabras de Pablo: “Sé de quién me he fiado”. En esta misión Cristo nos acompaña hasta el final.
Aquí estoy, Señor, envíame.

