Un festival sobre ruedas, primeros Carros Locos en Arequipa

En una mañana llena de energía y sol, la avenida Tahuantinsuyo del sector Leones del Sur en Hunter se transformó en un circuito vibrante durante la primera carrera oficial de Carros Locos organizada por la Municipalidad de Hunter. Más de mil espectadores se congregaron para presenciar cómo vehículos artesanales impulsados únicamente por la gravedad, elaborados con cartón, madera, fierro y llantas recicladas, recorrían una pendiente cargada de emoción.

Familias enteras se volcaron a la calle, observando con asombro las creaciones más originales. Destacaron un carro con un enorme tricornio construído en siete días por Leonardo Guzmán y su equipo, quienes apenas descansaban tres horas por noche. También la familia Gamero, llegada desde Juliaca, participó con un mini rally con frenos y suspensión, a pesar de que el eje cedió en plena carrera y aún así lograron cruzar la meta. Otro favorito del público fue el “Sweet Tooth” de José Henry Portugal y sus sobrinos, inspirado en el payaso de un videojuego, construido con cartón de lavadora y piezas impresas en 3D, un proyecto nacido “por la chacota, por divertirnos”.

El circuito, de un kilómetro que partió en Tahuantinsuyo con Zarumilla y culminó en el estadio Pampas del Cusco, incluyó rampas, curvas y obstáculos para controlar la velocidad, reforzados con señalización, asistencia médica y presencia policial. En total participaron 50 equipos y se entregaron premios de tres mil soles al carro más creativo, dos mil al más veloz y mil al mejor equipo, además de medallas y un ambiente festivo.

El alcalde Christian Arce Machaca explicó que el evento se organizó para celebrar el aniversario del distrito, promover la creatividad y fortalecer la unión familiar, con la presencia incluso de streamers conocidos como Padre Domingo y Sacha para darle mayor difusión en redes sociales.

Además de la destreza técnica, el evento rescató el valor del trabajo colectivo: jóvenes y adultos que se sumaron al desafío de construir desde cero, coordinados y disfrazados, muchas veces sin conocimientos mecánicos, pero llenos de ingenio y pasión . En un distrito que recientemente renovó pistas y veredas gracias a la ARCC, la carrera fue una muestra de cómo el espacio público puede convertirse en escenario para la creatividad y el encuentro comunitario.

Al caer la tarde, con las graderías aún vibrantes y los motores imaginarios en silencio, quedó claro que los verdaderos ganadores no fueron los que cruzaron primero la meta sino todos aquellos que se atrevieron a imaginar, construir y compartir una aventura colectiva en Hunter.

Redacción Julio Mamani

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