Domingo 14 de Diciembre del 2025 – Homilía III Domingo de Adviento – Año litúrgico 2025 – 2026 – (Ciclo A)
Primera lectura: Isaías 35, 1-6a. 10
Salmo 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10 R/. Ven, Señor, a salvarnos
Segunda lectura: Apóstol Santiago 5, 7-10
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 2-11
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».
Jesús les respondió:
«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!».
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta?
Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”.
En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».
Reflexión
La alegre esperanza que reside en un Dios-con-nosotros que nos sorprende, que no deja de actuar, aunque no siempre sea como deseamos, que nos renueva, nos mueve al amor, la unidad y transforma todo el mundo en el que vivimos.
La liturgia hoy nos invita a dejar que esa convicción haga de nosotros un signo, un anuncio de esperanzada alegría.

