Jueves 7 de mayo del 2026. Quinta Semana de Pascua
Beato Alberto de Bérgamo
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 7-21
Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 10 R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Juan 15, 9-11: “Permaneced en mi amor”
El evangelista San Juan, habla siempre del amor.
Este texto tiene una fuerza especial, ya que es parte del discurso que pronunció Jesús en la última cena. Nos dice que permanezcamos en su Amor. ¡Qué importante es descansar en el amor de Dios por nosotros!
También nos dice cómo: cumpliendo sus mandamientos. Cuando oímos la palabra mandamiento, nos causa como rechazo, porque la clasificamos en el sometimiento de unas normas. Parece, que no tiene cabida en Dios esta palabra, ya que, nos ama de una manera incondicional. El amor de Dios hacia los pecadores está fuera de toda duda, no entra en nuestros parámetros humanos.
Recordemos que Él acaba de afirmar: «Yo os he amado», como un hecho consumado. Tenemos que pensar que estos mandamientos son de Él y que realmente nos conducen al Amor verdadero, no a un amor meramente humano, sentimental, pasajero, sino al Amor de Dios, para que podamos aprender a amar a los hermanos desde Él. Estos mandamientos, fortalecerán y arraigarán este amor y además, nos harán partícipes de la alegría del Señor. ¿Realmente creemos en la Palabra de Dios, que nos hace partícipes de su alegría y amor si vivimos sus mandamientos?
Dios es mi Padre. Amar y dejarse amar por Él, exige ser fieles a ese Amor, ser fieles a lo que nos indica, en sus mandamientos. Es imposible vivir cristianamente si no estamos unidos a Él. Sin esa unión, seremos miembros inservibles, para este proyecto de amor de Dios para con la humanidad. El Amor cristiano tiene un manantial que lo alimenta: el Amor de Dios Padre, manifestado en su Hijo por medio del Espíritu Santo.
F/ Dominicos.org

