Sábado 11 de julio del 2026. Decimocuarta semana del Tiempo Ordinario – Año Par

San Benito

Primera lectura del libro de los Proverbios 2, 1-9

Salmo 33, 2-11 R/. Bendigo al Señor en todo momento

Mateo 19, 27-29: ¿Qué nos va a tocar?

“Recibirá cien veces más y heredará la vida eterna”

Adquirir o no adquirir sabiduría en el camino del seguimiento de Jesucristo es lo que nos marca el pasaje del evangelio de hoy, que está íntimamente conectado con la primera lectura de los proverbios. Cuando en la vida todo nos va bien, casi no nos damos cuenta de las cosas importantes. Es cuando la vida se muestra con crudeza cuando parece que somos capaces de despertar y valorar lo que realmente hemos perdido o lo que ya nunca va a poder ser.

Hay un mensaje importante de Jesús a sus discípulos sobre el seguimiento y sobre la riqueza. «Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos» (Mt 19,24). La riqueza o el poseer algo ni es bueno ni es malo, lo que sí es cierto que hay que poner el acento a qué le doy yo mi corazón como seguidor de Jesucristo. Pedro le está reclamando a Jesús una herencia: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». Por ello, el texto se va a mover ahora en dos planos interesantes que nos van a hablar de la sabiduría del seguimiento.

Pedro pertenece al primer plano y por ello, habla de las cosas que son del mundo. La herencia de algo tangible que es una de las cosas naturales por las que se suele guiar el corazón del ser humano. Poder, riqueza, prestigio, dinero, éxito. El apóstol le reclama a Jesús que le dé algo de valor del reino que está predicando. Se ve claramente las dificultades para entender de qué va el reino que predica Jesús. Faltan luces en el discipulado para hacerse con las claves de la plenitud de vida. Hoy día que está tan actual el tema de la corrupción, intereses particulares, individualismo, falta de verdad y transparencia, vemos la necesidad de llevar una vida en Dios mediante la sabiduría.

El segundo plano pertenece a Jesucristo y a las cosas que hacen referencia al cielo. Ahora toca conjugar estas dos realidades para que verdaderamente los discípulos adquieran esa sabiduría de vida aquí en la tierra.

Jesús también habla de heredar pero que no tiene nada que ver con lo tangible con aquello que se atrapa. Es la salvación, redención, gloria y vida eterna. El que se fie de la Palabra de Dios y quiera vivir en clave evangélica va a tener una riqueza de 100 veces más, casa, padre, madre, hermanos…

Porque este es el derroche del Señor que es respuesta de bendición, gracia y don. Cuando el discípulo se fía del Señor su providencia lo acompaña, abre puertas, abre hogares, abre corazones. Dios se da por completo y por ello, incluso la Vida Eterna. Aquí reside que seas capaz de comprender la vida en Dios y adquieras la suficiente sabiduría para hacer de tu vida un canto de alabanza a aquel que te ha creado por amor.

F/Dominicos.org

 

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