Martes 8 de setiembre 2026. Vigésimo tercera Semana del Tiempo Ordinario – Año Par
Natividad de Nuestra Señora
Primera lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a
Salmo 12, 6ab. 6cd R/. Desbordo de gozo con el Señor
Mateo 1, 18-23: “Desbordo de gozo con el Señor”
“La virgen concebirá y dará a luz un hijo…”
Mateo comienza su exposición doctrinal y catequética de su evangelio con la genealogía de Jesús, confirmando que procede de la estirpe de David, y, a continuación, desarrolla como se produjo la concepción del Hijo de Dios, quedando gestante María cuando ya estaba desposada con José.
El desposorio ya suponía un compromiso decisivo de cara al matrimonio, la mujer se consagra al hombre; la ruptura del desposorio supone un repudio formal, y las relaciones sexuales con otro hombre, sería comparable a un adulterio.
José, hombre justo, para cumplir la ley debería repudiar a su futura esposa, pero no quiere difamarla y acusarla públicamente, lo que podría provocar, incluso, una lapidación.
En sueños un ángel le advierte que es obra del Espíritu Santo, pues el hijo que va a nacer salvará al pueblo de sus pecados.
Mateo recurre con frecuencia a citas del Antiguo Testamento, para justificar que deben cumplirse lo que relatan las escrituras.
La aceptación de María del proyecto que Dios le ha designado, podría suponer el rechazo por parte de sus amigos y parientes, incluso, si llega a hacerse público, por parte de sus conciudadanos, pero ella pone toda su confianza en el Señor y, junto a José, deciden criar y educar al que será el “Salvador del Mundo”, pues en su vida, muerte y resurrección anunciaba la presencia amorosa de Dios que ofrece a toda la humanidad.
¿Somos capaces de aceptar los designios de Dios, aunque conlleven incomprensión, tal como hizo María?
F/Dominicos.org

