Martes 24 de Marzo de 2020. A. 4ª. Semana de Cuaresma. 40 años del martirio de Mons. Oscar Romero. El mártir de la verdad.

Óscar Arnulfo Romero, mártir (1980). Catalina de Suecia (1381)

Ez 47,1-9.12: Manaba agua del templo. Salmo 45: El Señor de los ejércitos está con nosotros. Jn 5,1-3.5-16: Al momento quedó sano.

Ezequiel 47,1-9.12: nos cuenta la visión del agua como principio de vida. Es una imagen muy frecuente en la Biblia. El agua, sale del templo, comienza una fuente y un riachuelo, luego se hace un río caudaloso. Su poder es dar vida, llega hasta curar todo lo que toca, el Señor nos purifica de nuestros pecados, para darnos vida.

Juan 5,1-3.5-16: Jesús es el agua que sana y nos da una nueva vida. Ve a un hombre, lleva 38 años paralizado, en la puerta de Betesda, esperando entrar en la piscina, pero nadie le ayuda.

Jesús es el agua viva, sana y le dice: “Levántate, toma tu camina y camina” (Jn 5,8). Hoy nos repite: levántate, deja el pecado que divide, que no te deja crecer ni madurar como persona, que te aleja de tu comunidad. Camina tras de mí. Porque yo soy la vida y el agua que aplaca tu sed de amor, verdad, libertad, justicia, paz.

Los judíos, probablemente escribas, fariseos, sacerdotes, pertenecían al poder religioso, se escandalizan porque Jesús lo había sanado en sábado. El varón sanado no sabía que era Jesús y cuando lo descubre, les dice a las autoridades, quienes lo persiguen por el bien que ha hecho. Más aún, quieren matarlo, porque se declara hijo de Dios, transgrede el sábado y se hace igual al Padre. Este hecho provocará su muerte.

Hoy recordamos al santo mártir obispo Oscar Arnulfo Romero. La muerte de su amigo Rutilio Grande, s.j. cambió su vida. Rutilio quien ha sido beatificado, junto a los catequistas campesinos el 12.3.20, hizo que Romero, optará decididamente por los pobres. Él decía: Amigos míos: Como cuerpo eclesial somos continuadores de la misión de Jesucristo. Este cuerpo que es la Iglesia, y que abarca comunidades enteras, tiene como tarea anunciar y hacer posible un ambiente favorable al Reino de Dios aquí, en este mundo. Hay que encarnar los valores del Reino en las realidades de nuestro país para transformarlo eficazmente, como la levadura transforma la masa. (Homilia en Apopa 13.2.1997) El 12.3.1977 fue masacrado y asesinado junto a dos laicos, también beatificados.

Mons. Oscar A. Romero, como profeta, dijo: Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía, de los cuarteles. Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: NO MATAR… Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios… Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla… Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado… La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre… En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión…!

Fr. Héctor Herrera OP.

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