Jueves 02 de Abril de 2020. A. 5ª semana de Cuaresma

Francisco Coll Guitart (1875) Pedro Calungsod (1672)

Gén 17,3-9: Serás padre de muchos pueblos. Salmo 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Jn 8,51-59: Abrahán saltaba de gozo pensando ver mi día.

Gn 17,3-9. Abraham por su fidelidad a Dios, se convierte en su amigo y es nuestro padre en la fe. Dios lo bendice y le promete ser padre de muchos pueblos y mantener su alianza generación tras generación.

Jn 8, 51-59. Jesús nos enseña quien guarda su palabra no conocerá la muerte. Sus contemporáneos no lo entienden. Lo llaman endemoniado. Él nos abre un nuevo horizonte, quien guarda su palabra, tendrá una vida nueva. Él es la garantía de vivir para siempre.

Todos sabemos: la muerte es una experiencia tan humana, por la cual pasaremos todos. Jesús nos da su testimonio que Él es la vida. Porque no está atado a los poderes de la muerte, sino que la vence con su resurrección. Y se convierte en el Señor de la vida y la historia.

Jesús nos enseña: su fidelidad al Padre es garantía de una nueva vida. Él lo conoce y es su Padre quien le da gloria. Él nos muestra la gloria del Padre. Guardar su Palabra es tener vida, porque quien la practica, ama de verdad al otro, porque descubre esa dimensión profunda de la solidaridad, del acompañamiento, de la cercanía al otro. Cuando amamos de verdad a Dios lo reconocemos en el pobre sufriente, en el desvalido y necesitado porque vemos con ojos de fe que allí está el Cristo sufriente de hoy.

Morimos para siempre cuando no amamos con el mismo amor y la ternura de Jesús, a nuestro prójimo. En cambio, tendremos la vida eterna si estamos dispuestos a ser sensibles a los demás. Si amamos sin esperar nada a cambio.

Hay vida donde hay amor. Hay vida, cuando caminamos sembrando huellas de verdad, honestidad, respeto, tolerancia y de reconciliación. Cuando buscamos la Verdad de Jesús que nos libera de prejuicios, de falsas religiosidades para amar como Dios nos ama.

Caminemos firmes en la esperanza que la fidelidad a la alianza sellada por Cristo nos hermana y nos hace hijos de un mismo Padre Dios que vela por cada uno de sus hijos y que quiere la fraternidad que se construye en medio de las luchas y esperanzas de cada día.

Fr. Héctor Herrera, O.P.

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